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Mostrando las entradas de 2012

La Vida (nada) Moderna -los santos inocentes-

Lully, lulla, thou little tiny child
By by, lully, lullay, thou little tiny child
By by, lully lullay

Nada más tranquilizante y ensoñador que saber que cuando los dioses deciden tener hijos, debe haber eventos catastróficos. No importa si es para la familia de la madre, para la madre -a la que casi siempre se llevan entre las patas-, al padre putativo (suena espantoso pero ni modo, así es el título y se chingan, los putativos, ya que a los demás ¿qué? Que les digan como quieran, total), al pueblo en donde nacerá el susodicho, etc.

O sisters too, how may we do
For to preserve this day
This poor youngling
For whom we do sing
By by, lully lullay?

El hecho de que después el hijo sea un héroe, un santo, una divinidad de cosita, como que vale un poco madres si en el transcurso de su desarrollo debe más vidas que sicario del norte y de forma indirecta, ¿será que los dioses no son previsores? Me queda claro que Zeus ni previsor ni precavido. Desparramó hijos con horrendas consecuencias, para los abuel…

La Vida Moderna - Fragmentos II (o III no recuerdo) -

- Y llegó nomás al poder... Nomás! Ahora falta ver que pasará.

- Si dormir es una bendición estoy maldito.

- ¿Qué fue del poder de los dioses impuestos? ¿A dónde dirigirán sus ralas pasiones? ¿Qué quedó de sus templos y adoradores? 
- Jamás viví una Navidad tan hueca en mi interior. Tendré que pensar en adorar al Sol Invicto. Eso de la fe y las creencias atenúa tanto la lógica...
- Los vicios acechan en la esquina del recoveco superior en donde guardamos las cosas que no queremos que nadie encuentre.
- Efectivamente, hermoso como el mar, devastador como tsunami, delicado como el golpeteo del remanente de las olas en los pies, intenso como monzón, impredecible como huracán... Inmenso como el océano.
- Sospecho que se portarán bien los primeros dos años, en lo que reconstruyen los puentes quemados, en lo que recuperan verdaderamente ese poder absoluto abandonado por los ingenuos.
- Jamás deseé tanto ser tan poco...
- Ahora los dioses falsos se regodean en la posibilidad de vivir de la s…

La Vida Moderna -El silencio en el teléfono-

Me dice espera un segundo... Ajá. Hace falta ser imbécil, masoquista y un poco -más- neurótico de lo normal. Debí colgar a los 20 segundos.

Cinco minutos, la mar de aburridos, veo el cortauñas. Me estiro lo más (muy poco) que mi cuerpo me permite y me detengo en el punto exacto en el que estoy por tirar el cortauñas o el teléfono; prefiero que se caiga el corta uñas, total, lo de menos es sacarme el zapato y estirar el pie y jalar el pinchurriento aparatito, mientras espero.

No tiene lógica. Si no quiere hablar, para qué llam...

Ayjodelaching... Ay! Bueno, esa uña no me la tendré que cortar otra vez en un buen rato. Sangre (y, por supuesto, la caja de pañuelos desechables está del otro lado y algodón no tengo ni por asomo). ¡Agh! Esta playera blanca ya fue. Por lo menos hubiera hecho algo artístico con la sangre... como siempre las buenas ideas llegan ya que la cagaste.


Esto es absurdo. Como si no tuviera nada qué hacer...

Telarañas en la esquina de mi habitación. Bueno, ahora sé qué …

¡Felices fiestas!

Es una felicitación honesta, sin mácula de influencias religiosas ni dobles intenciones o perversidades ocultas. Es de corazón, desde el fondo de ese cuajo palpitante que irriga el cuerpo de ganas, de deseo y de vida.

Sé que puede causar desconfianza por mi aguerrida lucha contra las ideas religiosas, pero, ¿qué hacerle? En estas fechas se han celebrado por siglos fiestas, sin importar la divinidad honrada, cargadas de sentimiento amoroso y dicha, se obsequia y se recibe. Será el frío, del invierno por encima del ecuador, el que nos deprime -a algunos- hasta las lágrimas y que nos obliga a buscar la calidez de brazos, besos y afectos de los demás, el otorgarnos apapachos materiales reforzando el cariño y jugando a las promesas para el Año Nuevo.

No importa qué se festeje, cómo para qué ahondar en morbosos placeres, basta saber que, aun aquellos, los que detestan la navidad, pueden encontrar en el pasado razones de más para festejar con sus congéneres la alegría del sol renacido, de la…

Somos Mexicanos

- somos los que empujan / pegan / tiran / insultan y exigimos disculpas - somos la gorda que estorba en la puerta, no nos quitamos nunca y si nos rozas nos deseas - somos el anciano que piensa que se merece todo - hacemos fiesta sin dinero - somos un conjunto empoderado por poetas chaquetos que sirvieron a un régimen que regresa a cobrarnos el desacato - somos esa mujer que a grito de verdulera exige ser tratada como una dama - somos los empleados que vendemos nuestro voto por tamales - llevamos al "indito" humillado y ofendido a flor de piel - somos aquel que acelera en la preventiva - los valientes que empiezan el pleito y los únicos que no pelean - somos la que pelea un lugar de discapacitado en el súper - somos todos esos que tiramos la basura junto al bote - somos los niños solos en las tiendas, parques, fiestas y lugares de reunión - amantes de las pieles pálidas, adoradores de los ojos claros y comprador de todo lo que no es nuestro - somos la que envenena al perro d…

-Antigua pesadilla-

Quisiera rendirme a ti, oscuro ser de pesadilla, para entregarte mi historia a cambio de la tuya, de tu sabiduría y frialdad eterna. Que mi rostro fuera, como siempre, el mismo que usas cuando me visitas por el espejo; ver con tus profundos ojos negros el infinito desgarrado de dudas y preguntas; ceñirme tu áurea corona en las sienes y ordenar el silencio de los rostros malditos del muro que gritan, por siempre, un nombre olvidado.

Ofréceme esta noche la copa de ese veneno ligero que perfuma tu cabello enmarañado por los años; déjame ver la cegadora luz de tu perversa sonrisa antes hundir mi rostro entre tus cansadas manos tan violentas. Que la prisa de la mañana te encuentre sólo, bañado en polvo de espejo roto y que tu angustia aliente al fugaz eco de mi risa desvaneciente...

Que tiemblen!

Que tiemblen los labios deseosos, besadores, que narran emoción, que buscan perdón, aquellos que mienten y temen a la verdad.
Que tiemblen las manos de los que han trabajado todo el día, aquellas que buscan acariciar, las de esos que rozan al amor por vez primera, esas que defienden honra y patrimonio ante la indolencia.
Que tiemblen las piernas de fatiga, de andanzas, de amor, de deseo, de anticipación, de gozo.
Que tiemble la piel trémula que espera el roce amoroso, la espalda que aguarda la palmada de reconocimiento, el seno que se desborda de alimento, las nalgas que aguardan la inyección aliviadora.
Que tiemble la gelatina en el plato...
Pero que ya no "retiemble en sus centros la tierra"... Porque, honestamente, ya me dieron ganas de bajarme y esperar a que se termine de reacomodar todo.