La Vida Moderna -El re-etiquetado victoriano-

 Etiqueta
Del fr. étiquette.
f. Ceremonial de los estilosusos y costumbres que se debe guardar en actos públicos solemnes.
Sin.:
  • ceremoniaceremonialprotocoloritualformalidad.
f. Ceremonia en la manera de tratarse las personas particulares o en actos de la vida privadaa diferencia de los usos de confianza o familiaridad.
Sin.:
  • ceremoniaceremonialprotocoloritualformalidad.
f. marbete (‖ etiqueta que se adhiere a algún objeto).
Sin.:
  • marbetemarcasellorótuloinscripciónprecinto.
f. Pieza de papelcartón u otro material semejantegeneralmente rectangularque se coloca en un objeto o en una mercancía para identificaciónvaloraciónclasificaciónetc.
f. En las redes socialespalabra o expresión queprecedida del símbolo #, sirve para identificar los mensajes publicados sobre un tema.
Sin.: hashtag.
f. Calificación estereotipada y simplificadora.


Si mal no recuerdo, hace más de 35 años me empezó a llamar la atención la insistencia por ser políticamente correcto, entre más me explicaban qué se pretendía, menos me parecía correcto; de entrada porque me hacía recordar un chiste de Rius, no recuerdo en cuál de sus librillos en el que un sacerdote muy asustado decía "será excomulgado aquel que vuelva a decirle huevos a los blanquillos"...

Nunca me ha parecido una buena idea que personas sin vela en el entierro decidan qué hacer con el cadáver. Tratando de ser más claro: no me gusta que personas ajenas a causas, problemas, etnias, preferencias, religiones, etc., decidan lo que es bueno o no para esas causas, problemas, etnias, preferencias, religiones, etc. Ya sea por sentir culpa a nombre de sus antepasados, por empatía extrema, porque eres la viva imagen de un santo católico, porque eres tan chingón que te das el lujo de preocuparte por los menos afortunados o el pretexto que creas que funciona.

Súbitamente, al final del Siglo XX, los eternos huérfanos de las sociedades despertaron con solicitudes de adopción, sin esperarlas ni haberlas pedido. Así, diferentes grupos sociales comenzaron a pedir justicia en nombre de distintos grupos para que dejaran de ser lo que eran, para ser menos grotescos, menos "escondibles", para acallar la sed de justicia de los bautizantes, para calmar la consciencia de los que nunca donan, para no exponer sus castos oídos a palabras tan groseras para designar gente con, ya de por sí, problemas evidentes o simplemente porque tu racismo y clasismo te mueve a hacer algo por la pobre gente tan desafortunada.

Cambiar las palabras, etiquetar con nombres más floridos y bonitos no sirve para corregir los problemas ni las necesidades de esos grupos neodesignados, pero se anuncia con bombo y platillos para que las personas que proponen usar esas nuevas etiquetas quedan como ejemplo de bondad, virtud y empatía, sin importar si son narcopolíticos, exmercenarios comunistas, miembros del KKK o integrantes de cualquier partido político.

La práctica fue muy aceptada en Europa, Canada y USA, tal vez porque son, de entre todos los países del mundo, los lugares en dónde más culpa se puede cosechar debido a situaciones fuera del control de los habitantes actuales, que han sido bombardeados desde un buenismo con malas intensiones para obligarlos a renegar del pasado de sus países.

Posiblemente en Hispanoamérica se tardó más en penetrar (perdón debí decir permear), porque somos más cabrones, más cábulas, menos proclives a aceptar el dolor y más dados a dar cariño a golpes. Ejemplo: jueves 19 de septiembre, 1985, 17:00 pm., escuché el primer chiste relacionado con las víctimas del terremoto; eso no paró el apoyo y la ayuda a los sobrevivientes ni negó que la situación fuera absolutamente trágica y dolorosa y los chistes fueron en aumento.

Durante 15 años me opuse a creer, rotundamente, que los mexicanos cayéramos en ese juego estúpido de decirles exclusivamente blanquillos a los huevos. Sin embargo la entrada de lleno de la "modernidad" digital provocó que las mentes débiles y moldeables de los cada vez más vulnerables (infantes) fueron atrapados por las x costumbres neovictorianas y se volvieron los más acérrimos defensores del culto a las etiquetas correctas, desechando las añejas y groseras costumbres de los viejos boomers y los viejos Xers de hablar con las palabras correctas sin eufemismos.

Desgraciadamente llegamos a perder la economía lingüística y sustituimos palabras por frases. alteramos el sentidos de las palabras y comenzamos a prohibir palabras, lejos de prohibir actitudes, cómo si escribir v10lac10n o As3s1nat0 evitara que tales acciones dejaran de cometerse.

Afortunadamente algo a cambiado, la consciencia de muchos grupos se han dado cuenta que los eufemismos con los que sustituyeron sus antiguos epítetos no les solucionó nada los enanos siguen enanos, los ciegos ciegos, los indígenas siguen en malas condiciones, etc. y que son otros los que han sido laureados por poner una etiqueta y no una solución incluso en los últimos años las buenas costumbres ligüísticas del gobierno en turno no han podido tapar sus grandes errores y negligencias.

Sigo esperando el glorioso día en que podamos volver a decirles, sin temor a la censura, golfas a las golfas, putos a los putos, enanos a los enanos y pinches mierdas hijos de la chingada a los morenistas.




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