La Vida Moderna -Anónimos-
Anónimo
Del lat. tardío anony̆mus, y este del gr. ἀνώνυμος anṓnymos.
adj. Dicho de una obra o de un escrito: Que no lleva el nombre de su autor. U. t. c. s. m.adj. Dicho de una persona, especialmente un autor: De nombre desconocido o que se oculta. U. t. c. s. m.
Sin.:desconocido, incógnito, ignoto, secreto2.
adj. Indiferenciado, que no destaca de la generalidad. Gente anónima.
Ant.:conocido.
m. Carta o papel sin firma en que, por lo común, se dice algo ofensivo o desagradable.
m. p. us. Situación de quien oculta su nombre. Vivir en el anónimo.
Tal vez nunca se han puesto a pensar (no estoy infiriendo que tengan IQ de chairo) en la historia universal y no me refiero a las angustias de los exámenes, ni los enredos en las fechas y nombres de personas y batallas y puertos y ciudades, naaaa! Pensar en la verdad de la historia, la verdad que nunca nos llegará completa, de golpe, esa verdad de la cotidianidad de seres que vivieron hace miles de años (a veces menos); conforme avanzamos en la historia podemos tener atisbos, pequeños rayos de luz sobre las vidas que no forman parte de libros, pero formaron parte del intrincado mosaico de la vida en un lugar y un tiempo específico.
Cuando pensamos en la historia universal (si es que hay alguien que no se dedique a ella, pero que igualmente tenga dudas), generalmente nos ubicamos en un palacio, entre generales, reyes o sumos sacerdotes que con sus instrucciones y decisiones cambiaron el rumbo de grandes ciudades vacías, en las que resalta la tecnología, los avances obtenidos en el tiempo por los arquitectos, los ingenieros, los gobernantes. Templos de profuso fausto, arte, matemáticas, logros en física, grandes batallas, conquistas, derrotas, ciudades abandonadas, saqueos, incendios. Tal rey hizo prisioneros a tal pueblo, estos salvajes destruyeron una ciudad, aquellos trajeron una plaga, los otros una religión y así cada tanto durante el desarrollo humano.
Pensando en los grandes héroes, reales y míticos (que en realidad todo "héroe" real tiene más de mítico que de verdad), nos transportamos a esos tiempos con armaduras, lanzas, los primeros mosquetes, tal vez las primeras ballestas o las últimas flechas. Montados en caballos o jalados por ellos en carros de ornato exquisito con el sólo propósito de destruir y doblegar. Recorrer el mundo en barcazas, a lo mejor por primera vez en un precario tronco hasta que un día saltaban al abordaje de bajel a bergantín o lo último que se les ocurriera, indestructibles hasta que un cañón los volaba en pedazos.
Pero, ¿han pensado (dejando de lados a los Julios, Cleopatras, Nabucodonosores, Boudicas, Moiseses, Eduardos del I al... X, etc.) en los otros? Aquellos que habitaban esas ciudades, aquellos que las mantenían vivas, aquellos que sufrían las consecuencias de las decisiones de los que sí estudiamos, de los dioses que los apoyaban en grande camapañas de destrucción y muerte. Cuales eran sus pasiones, sus miedos, sus deseos, qué los motivaba a despertar cada mañana y a volver a sus casas. Quiénes construían esos primeros barcos, no que los usaran, simplemente aquellos que los veían partir con las manos callosas y el cuerpo entumecido. Todos esos que en silencio habitaban sus vidas y pasaban, si la guerra o la peste o la tragedia de una catástrofe natural les permitía, a sus descendientes el legado de no ser más que el habitante 1, muchedumbre, pastor 3, personas en taberna, muerto 345 en los créditos de la historia.
Tal vez nunca se han puesto a pensar (tal vez ahora lo hagan) en la cantidad de seres humanos que pasaron a la historia como simples adornos de estudios sobre la grandeza de los gobernantes, la crueldad de los generales, la sabiduría de los genios o la piedad o maldad de diferentes sacerdocios. Como sociedad estamos frente a un lugar muy diferente en la historia, por primera vez hay suficientes datos para reconstruir nuestros estilos de vida, nuestros miedos, nuestros gustos, motivaciones y creencias, así, de primera mano, sin necesidad de traducciones o reinterpretaciones, somos la primera gran masa humana que frente a la historia no seremos anónimos.
Imagen generada por mi y Gemini, no salgas sin él
Imagen generada por mi y Gemini, no salgas sin él

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