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La Vida Moderna - El romance fugaz -

Las miradas se cruzaron, los ojos giraron en direcciones contrarias; uno busco a dios en el techo, otro al diablo entre las vías. Los de mirar no pudieron permanecer ajenos al atractivo del otro, volvieron a buscarse, se rechazaron como imanes con la misma polaridad ; ambos perdieron la vista en un horizonte imaginario , uno buscó un algo que no halló entre las cabezas distantes y el otro tampoco tuvo suerte entre los mosaicos y los anuncios espectaculares . Resignados con las mutuas presencias abordaron el tren. Tal vez fueron las manos las que perdieron la compostura. Nadie atina a decir quién comenzó, si la derecha de uno o la izquierda del otro, pero se buscaron, retaron, tocaron, desearon (un repentino frenón las detuvo, las volvió tímidas y a sus respectivos espacios). Empezar de cero , buscar, tocar, retar, desear, ¡encontrar! Los labios entraron en acción con una mustia sonrisa , respondida con otra más mustia aun. Volvieron a mirarse como si los rostros enteros fuera...

La Vida Moderna -El lánguido viajero-

Es sábado, el vagón viene moderadamente lleno, el calor es insoportable -obvio, cada pasajero al subir cierra una ventana o, por lo menos, lo intenta-, el sopor del caldeado ambiente marea, cansa, adormece. 
Después de malas experiencias en el transporte público -cuando era niño fui víctima de robos y asaltos-,  me he acostumbrado a mirar a las personas, primero por desconfianza y, poco a poco, por el placer de poder inventarles historias. Así, con la ancianita de ojos tristes me revuelco en el dolor de una existencia solitaria; con el viejo malumorado me encabrono por pensar en su cotidiana fetidez; la joven pareja me hace sentir nostalgia por otros tiempos; la madre angustiada por sus hijos me transporta a la reallidad de esta ciudad y lentamente cada uno de mis compañeros de viaje se vuelve un confidente, un conocido añejo y complejo, lleno de matices, luz y obscuridad. 
Entre todos los que me acompañan, esta vez, destacan un hombre bigotón de mirada hosca, una chavita ...

La Vida Moderna - Nacos -

naco 1 . (Del gall. port. anaco, pedazo). 1.   m.   Am.   Andullo de tabaco . 2.   m.   Col.  Puré de patata. 3.   m.   coloq.   Ur. susto  ( ‖  impresión repentina). 4.   m.   coloq.   Ur.  Excremento sólido, especialmente el humano. naco 2 , ca . (Quizá de totonaco). 1.   adj.   Méx. indio  ( ‖  indígena).  U. t. c. s. nacas. 1.   interj.   coloq.   El Salv. nada  ( ‖  ninguna cosa). Puedo aceptar de mil amores la acepción 4.-  Excremento sólido, especialmente el humano , porque es eso lo que veo cotidianamente en las calles de esta ciudad que, lejos de ser cosmopolita, se luce siendo " cosmocolita " y lo demuestra con sus desechos caminantes. Debo expresar mi sentir respecto a esa acepción de " indio " que, considero, es la más barata, racista y nada atinada que se le puede ocurrir a una persona. Es evident...

Eternidad peregrina

Desde Aztlán desplazados por designios divinos de grandeza y fortuna, obligados a buscar un mejor lugar; sin brújula, persiguiendo la promesa del dios, ese ser superior que a ciegas manda a un éxodo no bíblico -por lo menos para lo que ahora debemos, o creemos que debemos, considerar bíblico (una de tantas palabras secuestradas por una ecclesia abusiva)- que, seguramente, llenó de llagas el cuerpo, el corazón y la mente de un pueblo sumergido en la devoción; siempre dispuesto a demostrar la disposición a la obediencia a los seres superiores. Con tan ciega obediencia no fue de extrañar que al ver llegar a otros seres diferentes -ergo superiores (según lo que nos han machacado por años en las escuelas), por lo menos en cuestiones de amor propio, ellos no confundieron a un solo paisano con ningún dios, planta o pesadilla-  a los que, en chinga, les ofrecieron toda su disposición y estos nada tarugos hicieron uso por la razón, la fuerza y la ambición absoluta. Trescientos años d...

La Vida Moderna -Los niños grandes-

La ciudad está llena de niños grandes que caminamos buscando, saltando de deseo en deseo, de objeto en objeto. Los niños grandes somos hombres, mujeres, humanos, somos abandonados y abandonamos, reímos y lloramos. Los niños grandes no queremos ser felices porque la felicidad cuesta, sabe a azúcar y sabe a sal, es pegajosa y colorida. Los niños grandes preferimos perdernos entre lo electrónico y lo efímero , entre volutas de humo y polvos mágicos . Los niños grandes no queremos padres ni madres, no queremos lazos, cadenas, eternidades que obliguen. Los niños grandes lloramos nuestra orfandad y buscamos sustitutos desechables, buscamos amor, buscamos pleito, buscamos huir. Los niños grandes buscamos la soledad y el hastío en las multitudes, para encontrar tristeza en la compañía de testigos abúlicos . Los niños grandes nos tiramos al exceso del olvido y devoramos las horas perdidas, soñamos pesadillas de amor y despertamos abrazados a la angustia. Los niños grande...

La Vida Moderna - Incertidumbre-

"En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira" Ramón de Campoamor Hoy se le avisa al mundo que el papa renuncia, noticia preocupante para las personas de esa fe. Quisiera decir que a mí me afecta igual que si hubiera renunciado  el manager de la Banda Recodo ,  el director técnico del Cruz Azul o el del Tec. de Monterrey . Dije quisiera porque, emocionalmente, no tiene ningún significado para mí el señor en cuestión o su puesto. Pero seamos honestos, los millones de feligreses, que lo siguen como siguen fans a Madonna o Lady Gaga , están esperando sus órdenes para adecuar su conducta familiar, moral y social de acuerdo a lo que él dicte. Claro, las órdenes de un papa rara vez ponen a bailar, cantar y pedir respeto por TODOS los derechos de TODOS los seres humanos. De ahí mi "quisiera". Seguramente la feligresía católica esperaba tener un papa que les durara, mínimo, unos quince años antes de que una...

-Picahielos- El amor ahora

Las manos que antes flotaban unidas en la calidez de sus emociones dieron rienda suelta a la frialdad y su tacto se volvió un carámbano listo para herir. La cornucopia de sonrisas , besos y mimosos nombres absurdos se tornó una frugal línea que apenas se distinguía frente a la necesidad de expresar reclamos, mentiras y reproches. Los latidos sincronizados, cómplices de locuras, placeres y secretos se desbocaron por colinas diferentes y escarpadas, llevándose las exhalaciones, los suspiros y jadeos, dejando sólo la asfixia. La humedad dejó paso a una sequedad áspera y dolorosa que no evocaba deseo ni pasión alguna. Juntos miraron satisfechos las ruinas de lo que no construyeron . Se engañaron con una mueca simple, se disculparon por no ser lo que en realidad llevan por dentro, ufanos en la capacidad de mentirse a sí mismos se alejaron confiando en su desconfianza, con las manos llenas de la simiente que no dejará que nada crezca y adorando el miedo que los separa. Hubo amor ...