La Vida Moderna -El Lucharronegrazteca-

Idea propia realizada por Gemini

héroe, ína

Del lat. heros, y este del gr. ἥρως

  • m. y f. Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble.

  • m. y f. Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes.

  • m. y f. Protagonista de una obra de ficción.

No me gustan los charros negros, luchadores y los guerreros aztecas, no como parte del apaleado concepto del superhéroe, pero sí dentro de la tradición histórica de la historieta mexicana.

Hace muchísimos años, cuando trabajaba en Toukan y Mango, los jefes (dueños de las empresas) me dieron permiso de pedir a los dibujantes y escritores (freelancers) de la compañía ideas de superhéroes para ver si se lograba cuajar algo para hacer una historieta. Yo bailaba de alegría y pensé que lloverían ideas frescas por montones.

¡Já-já-JÁ!

Tras meses de espera empezaron a llegar proyectos y ugh…

Les juro que no es racismo, ni clasismo, ni nadaísmo de esesísmo, es que, en las postrimerías del siglo XX que se siguiera viendo a México como un país nopalero y prehispánico, por parte de los propios autores de fantasía MEXICANOS, se me hacía imposible de creer. Si hubieran sido los 30 o 40, me habría resultado extraordinario, 50 o 60, demodé pero utilizable, 70 u 80, bueh… pura sátira, pero ya cerca del 2000, por favor…

El charro negro

Ahí agrupé a todos los personajes que, después de años fuera del pueblo, regresan y descubren: que su papá (o toda la familia) fueron asesinados por un cacique (o político o empresa transnacional, el ejército corrupto o una banda de n@rcos), para quedarse con sus terrenos y el personaje jura frente a la tumba que cobrará venganza y se viste de negro, se monta en un caballo y les hace la vida imposible en un pueblo de 50 habitantes y nadie lo descubre; es moreno de belleza no hegemónica y eso hace que todas las mujeres del pueblo, las hijas de los malos y las malas mismas se enamoren de él y siempre tiene atributos, ¡qué digo atributos… ATRIBUTOTES! >AJUMMMMMM< ¿Neta? ¡Qué hueva! Lo interesante y misterioso es la cantidad de mujeres jóvenes que caminan por las calles del pueblo siempre encorvadas, parando una nalga hacia el lector con moda que no ha existido nunca. Al final no es una película de Pedro Infante, no es una de los hermanos Almada, no es Valentín Trujillo; no es un musical de algún Aguilar, pero termina siendo una mala copia de una de ficheras salpicada de n@rco, donde el superheroísmo no brilla por ningún lado ya que su rollo es una venganza personal que convierte a la historia en un eterno capítulo de La Rosa de Guadalupe.

Los luchadores

Por dónde empiezo, generalmente quieren, a huevo, sí o sí, basar las aventuras en el Santo o Blue Demon, una vez que saben que no pueden usar a ningún luchador famoso sin pagarles a los deudos o a los que aún viven, crean al propio, le dan poderes místicos, una mascota muy prehispánica, enemigos que resuelven todo en el ring y… la parte heroica no aparece en las aventuras, finalmente no son superhéroes, son aventureros que disfrutan la admiración de un público, de dar catorrazos y besuquearse con las fans.

El Guerrero Azteca

Ahí agrupé a TODOS los personajes que van desde aborígenes (no es insulto, es la palabra correcta), mestizos, castizos, criollos, europeos y extraterrestres que se encuentran una gema/estatua/códice/anillo/pulsera/sonaja/máscara/penacho prehispánicos que los imbuye de poderes (nunca claros o exactos), de una sabiduría antigua/comunicación directa con un chamán (sacerdote, bruja o similar) o con los mismísimos dioses (versiones caramelizadas, edulcoradas y muy distantes de lo que eran); aparentemente tienen una misión cósmica/ambientalista/pacífica/rara que nunca está clara y generalmente están diseñados para presumir la mitología “azteca” dejando muy claro que se desconoce toda la riqueza de etnias, sociedades y mitologías prehispánicas y de nuevo el concepto de superhéroe no está presente ya que se viven experiencias en otras dimensiones o se baten en tremendas batallas con dioses propios y ajenos y rara vez hacen el servicio de ayudar a una viejita a cruzar la calle o bajar un gatito de un árbol.

Al parecer a los autores mexicanos nos da vergüenza imaginar un mundo con ciencia maravillosa y futurista, no podemos dar la cara ante un concepto como la bondad histérica, no nos damos permiso de que nuestra creación pueda tener un coche volador, una lanza láser o un spandex de colores, pero no hay pedo andar a caballo enfundado en negro o medio encuerado con plumas y gritando juramentos a Huitzilopochtli en dimensiones imposibles.

La idea de tener superhéroes sirve para tener un referente moral y ético dentro de un mundo FANTÁSTICO lleno de posibilidades. La moral depende de la época (no del mundo en el que se ubica) y lo que algunos veían sin pedo en los 40, ahora es un escándalo. Lo ético trata del bien y del fundamento de sus valores intrínsecamente unidos a la moral, finalmente ambos son un consenso social que cambia con el tiempo, pero lo único que no cambia es el concepto mismo del héroe: “Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble”, ya sea salvando vidas en una inundación, durante un incendio o en una trifulca afuera de un estadio o de las garras de invasores extraterrestres, villanos de fama mundial o de políticos enquistados en sus malas mañas. También evitando el colapso del bienestar social ayudando a que se apliquen las leyes vigentes, cosas simples como no matar, no robar, no lastimar a las personas por tus puros “destos” como si fueran políticos de Morena.

No me malinterpreten, desearía que hubiera de todos los tipos de cómics en México, que se vendieran por millones y que se creara una sana industria. Lo que no me gusta es, en el género de superhéroes, la falta de la parte heroica (falta muy celebrada en Hollywood), ya todos son como el charro negro con sus vendettas personales, como los luchadores que gustan de la admiración y los “fanseses” o los guerreros que se dedican a cumplir las tareas asignadas por terceros olvidando que la idea central era ayudar a los que no podían por sí solos con situaciones extraordinarias.

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