La Vida Moderna -La telenovela nacional-

telenovela

Definición

f. Novela filmada y grabada para ser emitida por capítulos por la televisión.


La novia
idea mía y acabada por Gemini



México vive en una telenovela, la sociedad es la pobre mujer maltratada por los malos, esos gobiernos que siempre dicen que si no es de ellos, no será de nadie. Así cada sexenio los partidos le ofrecen todo, ayudar pobres, mejoras en la salud, en la educación y en la economía. Obviamente la pobre mujer con un noviecito bueno y gentil que desaparece misteriosamente, se ve obligada a optar entre los posibles candidatos, pero siempre hay uno más malo, un canalla, villano de bigote retorcido, que está dispuesto a todo con tal de hacerla suya, se acerca a los familiares, soborna a la madre, amenaza al padre, secuestra y desaparece al noviecito bueno, manda al hospital al hermanito y hasta quema la choza de los abuelos, en fin son capaces de cualquier ultraje, hasta de aliarse con criminales para lograr todo lo anterior.


El pueblo bueno siempre sufrió con las telenovelas, hubo casos en los que, literalmente, se detuvo todo mientras el país entero contenía la respiración viendo el final de algún churrote de televisa. Todos los mexicanos esperan un final idéntico de telenovela a telenovela, el malo castigado (o mala, o ambos que luego vienen en pares como submarinos), enloquecido o muerto (como la famosa escena en la que una sirvienta le avisa a la mala malota que a la mala malita se la llevó el tren) y en cuanto a los protagonistas, esa mujer abnegada, sufrida, maltratada, vituperada, vilipendiada, abusada, que en los últimos tres capítulos gracias a una especie de “mi hado padrino” o “mi hada madrina” recupera la memoria, resulta hija de millonario, reencuentra al noviecito secuestrado, saca del hospital a su hermanito, salva al papá de la cárcel, encara a la malvada y sobornada madre, les compra una mansión playera a los abuelos, se da tiempo de un pimpeado pocamadre (pasa de mexica despeinada a francesa haute couture de ojo azul y larga melena rubia), ve el desfile de criminales a la cárcel y, finalmente se abraza y se hace un lavado estomacal con el noviecito en una iglesia novohispana llena de flores y actores que sonríen en cúrsima escena final.


«Suspiro»


Seeee… ese es el final que todo el pueblo bueno espera siempre, redención (que es más como una plegaria de “Diosito quítame lo pendejo!”), un brote de energía que haga que se espabile y se sacuda a los malos y se vayan por donde vinieron… todo con la fabulosa ayuda De la Rosa de Guadalupe, de un dicho o de un buen consejero, pero nunca por sus propias acciones.


Esta vez el pueblo bueno y abnegado creyó encontrar un “mi hado padrino” (como inocente María Isabel) en un criminal de poca monta pero de largos alcances, una persona desequilibrada que a leguas se veían sus nefastas intenciones (como cualquier villano). Pero, la condición para ser un pueblo bueno es ser pendejo, bobo, simplón, ramplón, que ante el primer susurro de “bonita” es más que suficiente para dar toda la confianza y las tepalcuanas.


El méndigo “mi hado padrino” dejó a la abnegada sociedad en manos de la malvada “mi hada madrina”, mujer cruel y fría que igual que el otro insufrible, ya se le conocía, ya se le sabían las mala mañas, pero… Oh,sí! El pueblo es tan, pero tan, taaaaaaan bueno (pendejo) que obvia todo y decide darle una segunda oportunidad (que, seamos honestos, no fue por bondad, fue por interés, en algunos lugares por interés económico y en otros lugares por el sucio interés de querer conservar la vida). Como toda villana llegó sonriente y quiso hacer de las suyas, pero como asistente de villano es medio taruga y si al patrón le fallaba… ¿qué esperábamos de esta? “Peortz”. 


Pero, no sé si debemos culpar de todo a los malos, seamos realistas, hay que culpar a la heroína de la historia, o sea, ya tenía todo para recular, pero en su afán de victimismo prefirió dárselas… ¡Al más ojete! ¡No “memes”! No conforme prefirió volvérselas a dar… ya eso es como adicción al sufrimiento! Sin medicinas, con costos inalcanzables a pesar de los aumentos de salarios, sin seguridad, con los poderes absolutos en manos de un solo partido… y todo gracias a un pueblito que prefiere salir en fotos como Mexican curious que en revistas como un país avanzado.


Sé perfectamente bien, que este pueblo está esperando la intervención de un viento, una ronda, un dicho, una canción… un padrino o madrina que no sean “mi hados”: gente bienintencionada que les haga el favor de sacarlos del hoyo, sin costo y con recompensa… Lo que no sabe el pueblo bueno es que, vivir en una telenovela en estos momentos es completamente inútil. Actualmente hay que vivir en una serie de streaming.


Boceto original antes de la magia de Gemini


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