La Vida Moderna –1986/2026-

Idea mía, realizada por Gemini

México, 1986

Un país hecho una mierda, tratando de recuperar una economía arrasada por López Portillo, una ciudad capital en ruinas (no podemos negar que el país es centralista y si el, entonces, D.F. estaba mal, todo lo demás estaba peor), sin poder recuperarse de un terremoto, esa recuperación tomaría décadas; sismo que sucedió la mañana del 19 de septiembre de 1985, sólo habían pasado 10 meses de la devastación y ya empezaba el Mundial.

 

Es increíble recordar el ánimo del país, la fuerza y resiliencia de los mexicanos, que durante los días posteriores al desastre se dedicaron en cuerpo y alma al salvamento y rescate de personas vivas y de cadáveres, no solo de familiares, sino de perfectos desconocidos, personas que desde antes ya habían perdido el trabajo, ahora enfrentaban pérdidas personales y materiales, personas que de corazón se dieron la mano y el apoyo moral, físico y hasta económico. Un México de miles de damnificados, de desempleados, de desesperados pero unido por una tragedia, una situación que dio paso un “México unido por un balón”, puede parecer frívolo pero fue algo que hinchó los corazones de una nación herida, no recuerdo el fade out de tragedia a fiesta, pero sucedió, literalmente de la noche a la mañana.

 

Spots de televisión, canciones, mascota, videos... todo estaba ahí para enaltecer el espíritu de México que no se olvidó de la maldición de un PRI gobernante, un PRI descolocado, corrupto. Un país que se dio de lleno al festejo para curar el dolor, la angustia y sin darse cuenta se llenó de alegría a pesar de los agoreros de izquierda que hicieron todo lo posible para amargar la celebración.

 

Perdimos, no es de extrañar, pero era tanta la alegría que sin chistar se buscaron nuevos favoritos y se festejó/odió la final con la famosa “Mano de Dios”. Se acabó, pero el ánimo permaneció y los años siguientes México comenzó a levantarse a pesar de la corrupción del PRI, a pesar de caídas de sistemas y de huelgas universitarias (que nos dieron a los peores políticos de nuestra historia).

 

México, 2026

Un país hecho una mierda, tratando de recuperar una economía arrasada por López Obrador, una ciudad capital en ruinas, sin poder recuperarse de un terremoto llamado 4T, esa recuperación nos tomará décadas; sismo que sucedió en las urnas en 2018, sólo han pasado 8 años de la devastación y ya empezó el Mundial.

 

Es increíble ver el ánimo del país, la impotencia y la desesperación de los mexicanos, que durante los años posteriores al desastre electoral hemos tenido que vivir sin medicamentos, con una inflación que no se veía desde el siglo pasado, sobrevivir de milagro a una pandemia que afecto al país más por la ineptitud y corrupción del gobierno que por el virus mismo. Un México de miles de inconformes, de desaparecidos, de un gobierno que nos entregó al CO, sin miramientos, de un gobierno de obras inútiles y mal hechas, nido de corrupción y abusos. Completamente desunido gracias a la manipulación y polarización desde las esferas gobernantes, un país que tuvo 8 años para preparar la justa deportiva y no lo hizo hasta unos cuantos meses antes, sin brújula, solo caprichos y la desesperada avidez de los robos y repartos de moches entre amigos, un “México unido por un ladrón” que llego legalmente al poder y decidió mandar al demonio lo que se había ganado en sexenios anteriores, ha sido algo que desinfló los corazones de una nación más herida que nunca, no recuerdo el fade out de fiesta a tragedia, pero sucedió, literalmente de la noche a la mañana.

 

Sin spots de televisión, canciones, mascota, videos... Nada, solo atole con el dedo, una presidenta amedrentada a todo lo que da para no enfrentarse al repudio, una jefa de gobierno enloquecida por el poder, encaprichada en hacer de la ciudad SU ciudad, nada para enaltecer el espíritu de México que no se olvidó de la maldición de un Morena gobernante, un Morena descolocado, corrupto, asustado por las investigaciones norteamericanas de sus integrantes. Un país que no ha podido darse de lleno al festejo para curar el enojo, la angustia y que, sin darse cuenta, se ha llenado de pesar y rencor ante los abusos la de izquierda que ha hecho todo lo posible para disfrazar sus corruptelas de celebración.

 

Seguramente perderemos, no será de extrañar, pero empezamos a perder desde las elecciones de 2018, seguramente buscaremos nuevos favoritos y, seguramente, medio festejaremos la final. Se acabará el mundial, el ánimo volverá a apagarse a menos que las oposiciones en los años siguientes comiencen a levantarse a pesar de la corrupción y amenazas de Morena, por los desaparecidos, por la falta de un sistema de salud digno, por una educación sin adoctrinación, por una economía sana, por sacar del poder a los peores políticos de nuestra historia.

 

 

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