La Vida Moderna —Sangres viejas, sangres nuevas—


406 después de Cristo


Mucho ha pasado en Europa, Medio Oriente y el norte de África (lo que era el mundo conocido hasta ese momento) en los últimos 1,159 años. La República Romana se convirtió en Imperio, un vasto territorio que iba desde las islas británicas hasta Medio Oriente, y desde el norte de África hasta los lindes de Germania. Pero como todo lo que se obtiene por las malas y se mantiene por las mismas, ha comenzado a colapsar: invasiones, campañas infructuosas, la dilución del gobierno en triunviratos, la pérdida de control político y una división final en dos imperios: Occidente (Roma) y Oriente (Bizancio).


Muy al norte, las tribus germánicas, a las que Roma nunca pudo vencer, se encuentran en una situación insostenible. No solo las poblaciones han crecido y enfrentan un invierno feroz, está el detalle del poderoso avance de los hunos, que van sin dejar títere con cabeza. Aprovechando el frío, un río Rin congelado por completo y que la parte occidental del Imperio se está desgajando, Suevos, Vándalos y Alanos dan un paso decisivo que va a cambiar la historia, no solo de Europa, sino de la futura América. 


El éxodo hacia Hispania 


Estas tribus inician un viaje al sur de Europa, pasando su tour por el territorio galo que lleva tiempo ocupado por las poblaciones francas (que se descolgaron desde Germania años antes), y arrasan con todo a su paso. Ni los francos ni los romanos lograron detener su avance durante los dos años que les tomó la migración y el pillaje. Contentos con los souvenirs, siguieron camino al sur para finalmente asentarse en Hispania, previo pacto con Roma (mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca) para repartir territorios:


Los Suevos en la provincia de Gallaecia


Los Alanos en Lusitania y Cartaginense


Los Vándalos se van al sur (Bética) y parte del noroeste


Contentos con su trueque se asientan en Hispania y, al ser menos numerosos que sus nuevos súbditos, se dedican a aprender latín y costumbres nuevas, haciendo un buen maridaje con las suyas propias, aunque a lo largo del tiempo su lenguaje sea asimilado por el latín hispano.


Un poco antes, 376 después de Cristo 


Rápido brinco, ligero, apenas tres décadas atrás. Vamos de nuevo a Germania y vemos salir a los Godos huyendo de los hunos (pequeño dolor de cabeza de Europa por muchos años); no salen todos, salen por oleadas y van dejando camino. Ellos se dirigen hacia el Mar Negro cruzando el Danubio. Así, cuarenta años antes de la salida de los suevos y amigos, los godos piden permiso para cruzar al lado romano; los hunos no dejan de perseguirles y amenazarlos. Los romanos, viendo una gran oportunidad para abusar de los necesitados, les autorizan el paso si deponen las armas y aceptan ser soldados para sus guerras.


Todo falla y se crea una de las primeras grandes crisis de migrantes, lo que desemboca en una guerra en la que muere hasta el emperador. Los Godos finalmente se dividen: Ostrogodos, que conquistarán la futura Italia, y Visigodos, quienes en el 410 saquean la Ciudad Eterna.


El Reino Visigodo de Toledo 


Los Visigodos quieren un lugar propio y pactan con Roma (ya más tranquila después de la despeinada que le dieron) y se asientan en las Galias, pero no por mucho tiempo, pues conflictos con los francos los obligan a escapar hacia Hispania alrededor del 470. Se instalan en el Valle del Ebro y, después del conflicto final con los francos en el 507, fundan el Reino Visigodo de Toledo (plan con maña, pues Roma les ha pedido que se deshagan de los Suevos, Alanos y Vándalos).


Obedientes como eran, sobre todo habiendo riquezas y poder a cambio, conquistaron lo que tenían los Suevos —aunque estos lograron mantener su reino hasta el 585—, mientras que los Alanos y los Vándalos fueron diezmados, y los que no perecieron huyeron al norte de África.


Los pueblos germánicos, después de más de 100 años, dejarán el arrianismo para unificarse bajo la fe católica, y el reino visigodo prosperará por 200 años.


Primavera, costa sur de Hispania, año 711 


Algo se acerca desde la costa norte de África: son barcos y traen un ejército de fe musulmana, y con él, la triste noticia de que el Reino Visigodo de Hispania no será más...

 

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