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Mostrando las entradas de octubre, 2013

La Vida Moderna -Creo que no soy gay-

Me siento obligado a confesarlo: creo que no soy gay.

No me gustan los antros gay, no me he parado en uno en años y no los extraño.

No tengo perfil en ninguna página de ligues gay y no tengo la menor intención de tener uno.

No veo cine gay como si fuera manda (o necesariamente bueno).

No me identifico con sus íconos.

No siento la menor atracción por lo fashion.

No me interesa la vida de las actrices, de las vedettes o de las cantantes pop (aunque confieso ser fan de algunas). 

No admiro mujeres de cara operada y vida escandalosa.

No deseo cuerpos andróginos de piel depilada, de bronceo falso y rostro de coolness fingidos.

No me gusta el ghetto, no me gustan los corrales para gays ni que se confunda eso con libertad.

No soy refinado, no sé poner una mesa, ni utilizar palabras francesas para aderezar frases.

No me gusta la severa mirada de desinterés cuando por dentro las emociones hacen corto circuito.

No me gusta la falsa superioridad, los egos inflados por músculos de gym, belleza sustituida por…

La Vida Moderna -El monstruo de la sonrisa-

Ya son varios años de lo mismo, entras al vagón y me miras; primero a los ojos y luego bajas lento a mi entrepierna, rebotas a los ojos y vuelves a bajar, como un yo-yo perverso. No importa la hora, el número de vagón, nunca varías la jugada.

Yo te he visto de mil formas, delgado, gordito; de cabello corto, largo, decolorado, rapado; formal, fachoso; fajando con desconocidos, con tu pareja, solo; triste, excitado, feliz, enojado, absorto. Me intrigas. He visto tus manos: fuertes y masculinas. Tu frente que se marca cuando gesticulas. Tu perfecta nariz (ota). Los enormes ojos que dan vida a tu rostro y esos labios carnosos (a veces ocultos por esas barbas raras que cultivas) pero inexpresivos que me han hecho redimensionarte.

Me imagino que, para ti, no tengo rostro, ni manos, ni pies... Solo un fragmento de cuerpo de mis ojos a la entrepierna y de vuelta.

Te vi llorar una vez, era tarde y entraste al vagón, empapado (la lluvia hace maravillas con tu imagen), con una derrota a cuestas.…