Entradas

Mostrando las entradas de mayo, 2010

La Vida Moderna -el atuendo perfecto-

Lorenza sufrió mucho, empezando por el nombre -espina que le debió a su padre-, la escuela -hubiera querido ser cierva medieval-, sus hermanos y hermanas -se sentía tan identificada con Caín que se asustaba y mantuvo una sana distancia con las osamentas de cuadrupedos de carga, por si las moscas-, seis de los nueve novios que tuvo -al final se enamoró de la soledad-, la mierda de las mascotas -tenía 4 gatos- la pinche oficina en la que trabajaba -aunque eso de trabajar no se le dió nunca- y la falta de gusto para vestirse -nunca encontró a quien culpar por eso-.

Siempre soñó que al despertar encontraría su closet transformado en el portal mágico de la moda ideal. Que su cuerpo sería perfecto y que todo le quedaría. Pero al despertar siempre era la misma decepción. El mismo cuerpo -como molote de yalalteca-, el mismo tono de piel -ya había comprado aclarantes a base de mercurio, valiéndole madres la salud, para perder el tono verde oliva que tanto le molestaba-, los mismos ojos inexpr…

La Vida -casi- Real

Deberíamos hacer comedia surrealista -Le dije al entrar al restaurante completamente empapados.

¿De esa que nadie entiende y que siempre nos piden que quitemos? -Preguntó sacudiendo la cabeza. Un ciento de gotas volaron hasta el capitán de meseros que no alcanzó a cubrirse. Nada contento nos preguntó si queríamos una mesa ya que los baños sólo eran para clientes o algo por el estilo. Obvio no lo pelé porque no perdía detalle de una gota colgada de su bigote que parecía gritar por ayuda para no caer hasta el piso. Finalmente nadie acudió en su ayuda y, cuando el fulano gesticuló para decir alguna otra babosada, cayó sin hacer ruido -aunque yo juro que la escuché gritar toda la caída aterrada-.

Queremos una mesa y sillas -Dije mirándolo fijamente a los ojos.

Y manteletas y platos y cubiertos y líquidos y comestibles -Agregó ella con su seriedad telegráfica acostumbrada.

Los baños se encuentran al fondo -Señaló sin emoción alguna y acto seguido levantó una mano y tronó los dedos, hizo a…

La Vida Moderna -Seleccionando-

Y digo yo...

A riesgo de leerme -aparte de un evidente villamelón- apátrida, malinchista y decepcionado, ¿sería muy malo o sentaría un mal precedente ir tomando en cuenta la posibilidad de apoyar a otra selección de fútbol?

Tal vez la selección nacional está más ocupada en otros menesteres y nuestra esperanza de triunfo les apesta los negocios. Entre sandwiches, refrescos, servicios varios y demás publicidad, novias famosas o regodeos con el gobierno, nuestros seleccionados realmente tiene poco tiempo para entrenar y dedicarse. Ya se sabe que requieren un espacio especial con mesa de billar y consolas de videojuegos para pasar ratos amenos entre ellos -y eso que aun no sabemos si sus egos duermen con ellos o en cuartos aparte-. ¿Para qué fastidiarlos con nuestras ganas de que ganen un -censurado- partido? ¿Es tanto nuestro egoísmo que estamos dispuestos a desviarlos de sus planes?

Finalmente, desde el más sencillo de los mexicanos -pasando por comadrejas tan desagradables y bajas co…

Antes que nada...

Quiero compartir con el mundo la dicha y jolgorio que embargan mi corazón -antes que cualquier embargo nos alcance y que no tiene nada que ver con el Greg, Bazbaz y cuantimenos con el mundial de furbol-:

El feliz aniversario del nacimiento de la felicidad, de ese albondigón, de ese... de un... de la... la criatura esa... El misterioso agente de poderes foráneos y fletes internacionales: El Josí.

Si, hace, apenas, 29 años, la calma de la noche -y otra parte física que no viene al caso, aunque en realidad tiene todo el caso- fue rasgada por la expulsión de un bebé... de un muñequito... que digo muñequito... un monito, que digo monito... un auténtico changuito: José Miguel GarcíaFernández -obvio, aun no se llamaba así-. Al ver sus primeras fotos uno pensaba en nombres como Atuk, Trucutú, Bam-Bam, Kong, Tor o Cavernario a secas, pero no, afortunadamente permaneció quieto y no fueron necesarias las redes ni los dardos tranquilizadores -aunque si fue necesario pedir una orden de amparo ante a…

La Vida Moderna -vivir mata-

La única certeza que nos da la vida desde el momento de la concepción es que, tarde o temprano -de alguna forma o de otra-, al terminar la misma, estaremos muertos.

Por más que le duela al ser humano, tenemos las mismas posibilidades de vivir o morir que cualquier bacteria, planta, insecto, pez, reptil, ave o mamífero. Si, no importa cuantos dioses o diosas inventemos para que después nos reinventen, no importa cuantas veces nos tratemos de convencer de ser sus hijos favoritos, de ser los dueños del planeta, de ser superiores, porque en realidad caminamos día con día -junto con los demás seres vivos, simples y complejos- hacía la muerte.

Desde antes de nacer somos de los seres más frágiles de el planeta - y no se ya diga después de-, ya que dependemos de los cuidados maternos por años, mientras que otros seres "menos" consentidos de dios, requieren pocas horas para que sus crías caminen al lado de la madre, se trepen a un árbol y muy pocas semanas para que -algunos- puedan …

La Vida Moderna -Palabras I-

- Con paso seguro y muy dueña de la situación, Dinorah entró al enorme salón. Llegó tarde intencionalmente, quería que todos la vieran al entrar, efecto que su corto vestido negro y el continuo clickclack de sus tacones lograron de inmediato. Captadas las miradas, levantó los brazos y sus hábiles manos -con un descuido ensayado- se cruzaron detrás de su cabeza para crear un magistral chongo informal que dejó mechones que cayeron libres resaltando lo níveo de su piel y la tersa caída del cuello hasta los hombros desnudos. Con la seguridad de perdonar vidas atravesó el salón hasta Fabiana -la anfitriona- a quien abrazó y beso amistosamente, al tiempo que extendía la mano y de perfumada y casual manera soltó su nombre como algo que se escapa para saludar al hombre que platicaba con ella, éste, con agilidad felina, dijo su nombre, edad, puesto y preguntó -sin recato alguno- por la profesión del marido de Dinorah. Bien plantada y sin dejar de sonreír, respondió con unas perlas descubiertas…

La vida moderna -siendo feo-

En esta época de estética deslavada y huesuda, de rostros perfectos -por la genética o la fuerza-, estar feo -o fea- es algo impensable, pero ser feo, es otra cosa enteramente.

Por la sensibilidad política, rara vez aceptamos hablar o decir en voz alta que alguien esta feo -fea-, por educación, por hipocresía, por miedo, o por muchas otras razones que se conjuntan y nos tapan la boca. Desde niños las madres y las abuelas nos reprimen las ganas de gritar ante un esperpento, más tarde, los maestros acallan las fuertes y certeras burlas a los -y las- menos agraciados. Ya con más conocimiento en la secundaria y la prepa se puede -o no- suspender ese tipo de acciones, pero lo que si es verdad es que las burlas se vuelven escalpelos quirúrgicos.

En la universidad y ya en un ambiente menos pueril, a los feos y feas se les critica en lo bajito ya que lentamente -no en todos los casos- se gana madurez y las amistades ya no sólo dependen de lo bien o lo gacha que esté la fachada de los seres en c…

La Vida Moderna -cosas de la fe-

Aun no despertaba el sol cuando, Ramiro, henchido de devoción comenzó su labor y encendió, una a una, las veladoras que había comprado en el mercado y llevado a bendecir la tarde anterior, la fe de sus ojos parecía responder al brillo ondulante de las pequeñas llamas. Un fuego santo para cada una de las imágenes frente a el. En ese altar improvisado, al centro, regente de la escena, una enorme efigie de yeso de la madre de todos los mexicanos, otra de San Judas Tadeo, San Antonio, San Martín, El Sagrado Corazón de Jesús y muchos santos y vírgenes más de los que no está seguro de saber el nombre y potestades. Todos, todos los que encontró y pasó la noche limpiando de polvo y telarañas lucían como nuevos, como el día que los compró hace tantos años, antes de su boda, pero ya con la prisa de casarse -la razón comenzaba a notarse-. Sonrió pensando que, con sus acciones, hacia un favor a un país entero.

Arrodillado frente a las imágenes que exudan fe, escucha los pasos desidiosos y pesado…

La Vida Moderna -Sueños-

Los sueños son un enigma absoluto para la paz del durmiente común, deseos inalcanzables, carencias, miedos, idioteces que frustran o alegran, situaciones que sonrojan, humedades que no se controlan. En ellos se ha buscado encontrar el futuro, la comprensión del pasado o la sinrazón del presente -y a veces los números de la lotería o el melate, dar con el mapa del tesoro que escondió la bisabuela durante la revolución, ver a los muertos de la familia para preguntarles por el más allá y cómo y dónde se encuentran-.

Los sueños son tan complicados o tan simples como la vidas de los soñadores; tan ricos o pobres como las almas que los alimentan. Pueden ser ángeles que descienden sonrientes o demonios que reptan ávidos y sedientos de nuestros miedos; espejos de vida o fosos de muerte.

No se que harían los primogénitos de la raza humana al despertarse, sacudirian la cabeza y suspirarían aliviados de escapar de las garras de un depredador o voltearían a todos lados esperanzados de no verlo j…