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Mostrando las entradas de 2010

La Vida Moderna -flores secas-

Entró a trabajar como un favor que le debían a su esposo. Una plaza de base sindicalizada. O sea, cayó en blandito. Nunca destacó como alumna, como esposa o como madre. Comenzó a destacar por ser una perfecta inútil, ociosa y conflictiva. Eso si, siempre llegó media hora antes y siempre logró que le firmaran horas extras.

Sus días transcurríeron grises en su apagado rincón detrás de su escritorio. Nunca sirvió para nada, no era bella, no tenía un cuerpazo, su voz era tipluda y desagradable, sus preguntas tontas y sus consejos malos.

Odiaba en secreto a todas las mujeres que la rodeaban, porque sonreían, porque eran felices o simplemente porque estaban vivas. Ella era una sombra, una mancha en la alfombra, la calcomanía fea que nadie quiere quitar de la puerta o del vidrio, el pedazo de una torta sin acabar, ya seca y con el relleno descompuesto, que nadie se atrevía a tirar a la basura, por eso la dejaban ahí. Y ahí, en su oscuridad lóbrega, odiaba. Su coraje burbujeaba, la secaba le…

La Vida Moderna -dios-

Entre coros celestiales se encuentra el trono de...

Yo soy el Señor tú Dios...
-Si, ajá... maxibig da god... ajá... (Bostezo)

No tomarás mi nombre en vano...
-Si nos dijeras como te llamas por lo menos... Pero eres "el señor"... El señor qué? Smith, Al Hasrid, Pérez... Leví?? (Rasca, rasca)

No pondrás a otros dioses ante mí.
-O sea que sí existen otros Dioses, eh?? (Dedito acusador)

Ejem... -coff- Amarás a Dios sobre todas las cosas.-Para amar a dios, debo estar como María Pleasing? (encima de todas las cosas...) Que hueva, eh? Me cae. (Menea cabeza)
Tonto... Santificarás las fiestas.
-Incluso las "non santas"? (Sonrisa pícara)

Honrarás a tu padre y a tu madre.
-Ni que tuvieras que decirlo... Aunque te diré, sólo si se lo merecen no? O qué? Te da miedo que si uno juzga a los padres pueda uno terminar juzgando a dios? (Pica nariz)

Por supue... Claro que no! A Dios no puedes juzgarlo, está/estoy muy por encima de tu pequeña mente, Por eso te digo como es que debes vivir... Por…

La Vida Moderna -Golfas y Beatas-

Al caminar por la ciudad, el pueblo o el caserío nunca falta la voz en el viento que arrastra la terrible y triste historia de alguna buena mujer y de una muy mala. Las buenas son ejemplo, víctimas perennes, santas encumbradas, anegadas de virtud, sofocantes fuentes de rectitud. Las malas son excusas, son demonios, son pura carne, deseo, son lascivas, rompecatres, etéreos demonios liberadores.

Los hombres sólo miran, sólo prueban, sólo se dejan llevar. Una era buena, tan buena que lo mató de hastío. Otra tan mala que lo revivió, le dio nueva fuerza, le indujo a seguir viviendo lejos de la salvación eterna.

Una aburre, la otra cansa.

Llegar a casa y verla mohosa, de rodillas, olerla a veladoras, a madera de iglesia, madera vieja como su sexo olvidado y reseco. Oír sus oraciones, ver su camisón de franela, lleno de lazos, lleno de cadenas, de miedos y prejuicios. Dormir entre las opresoras imágenes de santos, vírgenes y cristos moribundos que ahogan el deseo con el asfixiante aroma de…

La Vida Moderna -Cadenas-

Contaba yo con nueve años, cuando en mi buzón -de los reales, ya que en ese entonces no había internet- apareció un sobre dirigido a mí, sin remitente, la carta era una fotocopia de una hoja cargada de maldiciones pero con la imagen de un santo y una oración para él. En pocas y concisas palabras me advertía que si no la reenviaba a 20 personas, moriría de alguna forma hórrida, desagradable y muy salpicante; contraería alguna enfermedad contagiosa africana o bien, viviría, pero con la cara de Gustavo Días Ordaz por el resto de mis días. Pero, si acaso la enviaba, gozaría del favor del santito ese y en pocos días ganaría la lotería, encontraría al amor de mi vida y no tendría problemas de disfunción eréctil ni viendo fotos de la maestra Gordillo. Desde luego que me puse a temblar, en ese entonces creía ciegamente en todo lo que estuviera acompañado de un santo, una virgen o un cristo. Muerto de miedo y casi llorando le enseñé el papelito a mi papá, el se rió mucho y lo tiró a la basura…

La Vida Moderna -Manual I-

¿Se ha preguntado alguna vez qué se necesita para ser una de esas madres de las cuales los hijos nunca se separan?

Es evidente que, primero que nada, se necesita de -mínimo- un vástago varón -y de preferencia de máximo también, pues no hay Naborita que alcance para dos y eso genera rivalidades (si ya tiene dos, aguántese o regale a uno)-, ese pedacito de vida al cual seguirá como "fans" el resto de vida y si es posible después también.

Es importante siempre rebajar la imagen del padre -si lo tiene-, hacerlo ver como una molesta, pero necesaria, presencia que copa los maternales instintos y da al traste los amorosos cuidados de mamá. En caso de que el papá ya no se encuentre, nunca lo hizo o fue una paloma blanca, ¡qué mejor!, no vale la pena ni mencionarlo -salvo en momento de acusaciones perversas recordando siempre la frase: "eres igual que el desgraciado de tu padre". Nunca falla-.

Se requiere de condición física, pues deberá seguirle a cada paso, a cada respir…

La Vida Moderna -la culpa-

La culpa es la bastarda de un perdón que nunca llega.

La culpa nace del hacer, del deber, del ser, del no hacer, del pensar, del sentir, la culpa se regodea en lo que no se logró, pero que tuvo consecuencias, la culpa atormenta de noche y de día, la culpa caza, acecha, ronronea bajo las cobijas de una mentira cálida. La culpa afila sus garras en las cortinas que velan la vergüenza de la vista pública, amenazando con desgarrar lo suficiente como para dejar ver lo que hay dentro.

Muchas veces la culpa viene de visita colgada en la bolsa de mano de una abuela, entre el chongo de una tía quedada, entre las hojas del puro de un tío abuelo, entre las gotas de veneno de la vecina chismosa, siempre encuentra por donde colarse y dejar su impresión en nuestras vidas. Visiblemente oculta en el lenguaje de todo discurso familiar, abriendo los ojos de los presentes a medias pero ocultando a los actores del drama. La culpa es la mujer del tío que dejó a la tía original, es el hermano que no llega …

La Vida Moderna -el reproche-

...Danos hoy, el reproche fresco de cada día y perdona nuestros reproches añejos así como también nosotros trataremos de perdonarlos -si no nos hieren mucho-.

A veces creo que no hay actividad más humana -o humanizante- que la del reproche. Nunca falta, a veces sobra, otras es puntual y muchas es añejo, venenoso y asfixiante. El reproche parece ser independiente a nosotros, a nuestra mente y nuestros deseos, se mueve con vida propia y es contagioso -si tú me dices, yo te digo, si nos decimos... ándale-. Se escapa, huye entre las palabras y se mezcla con cara de inocencia o de cínica maldad en las pláticas, en los correos, en el chat o en el twitter. Se sienta a la mesa a esperar, se va a la cama a preparar el campo de batalla, se esconde entre la ropa de un armario. Deja rastros de sí entre viejas fotos, cartas o recuerditos de eventos familiares y amistosos. El reproche acecha, planea, se agazapa y ataca con premeditación o pleno de desesperanza, se pinta de azul y corre gritando s…

La Vida Moderna -Seleccionados-

¡Ah, pero que injusticia! Mundial trás mundial, la verdadera hincha se queda atrás, los que deberían de llenar los estadios se quedan en su país gritando a sus héroes, deseando estar presentes para que, con su dirección, ganen la preciada copa, regresen cargados de victoria o, por lo menos, muy restregados y despeinados si siguen fallando.

Aunque no los conozco a todos, sé de algunos casos que al escucharlos no te deja duda que deberían ser ellos quienes conformaran ese dreamteam de fans y seguidores de coraza, que en el corazón guardan el anhelo de que en los próximos 4 años, se saquen la loteria, México pase al primer mundo, gane un candidato honesto -o se vuelvan líderes sindicales- y Santa y los Reyes magos sean reales.

El Pelos: durante el partido, registra y cataloga todos los errores del portero, desaprueba por completo la ineptitud del zoquete que guarda los palos, se arroja sobre la pelota desde su asiento frente al televisor salvando mil veces los goles que no logra detener …

Toony

Querido sobrino, hijo de a mentis -pero bien de a devis-. Un peque que no es como cualquiera.

Así es él.

Nacido un día como hoy, pero de 1985 -y que no era miércoles, si no domingo- salimos disparados hacía la maternidad del IMSS del Parque de los Venados. Ya que ahí nos esperaba el pequeño -no puedo decir albondigón, porque Toony ha sido flaco siempre- chupadedo recién llegado del vientre materno después de nueve largos meses de esperarlo.

Habilidoso, curioso, siempre inquieto dentro de las cobijas, se retorcía para todos lados, abría sus enormes ojos cuestionando y registrando todo. Siempre dispuesto a escapar de su prisión de tela, combando un bambineto enorme que le servía de casa, como un caracol que se movía de un lado a otro.

Equilibrista supremo que sólo utilizó una mano para mantenerse en pie mientras aprendió a caminar y que corrió más rápido que inmediatamente. Veloz, escurridizo, pícaro, juguetón.

Poco conversador, pero contundente al aprender a hablar -Mamá me llamó y a su mad…

Un día de "esos"

El despertar fue angustioso, el despertador se dañó por el agua de lluvia que entró por la ventana que olvide cerrar y ocasionó un corto, el cual evitó que mi segundo despertador -la tv- encendiera, por lo tanto abrí los ojos mucho tiempo después de mi hora de entrada. Sin fijarme en detalles salté a la ducha y descubrí con gran pesar que el boiler estaba apagado. Varios gritos -ayudan a calmar la lacerante sensación del agua fría sobre mi piel recién despertada- desafinados después, me dí cuenta que la toalla apestaba, no la saqué a secar y adquirió ese aroma tan típico de la ropa húmeda que se pega a la piel como calcomanía mal colocada -esas nunca se desprenden, las que si están bien puestas se caen con facilidad- y no importa que loción te pongas, en que desodorante te revuelques o que te untes suavitel, el maldito aroma a culo de pato no se va nunca. Tuve que volver a la ducha a cantar con agua fría.

Por un momento el día pareció mejorar, vestido y con tripas crujientes entré a l…

La Vida Moderna -Sexo-

Gustavo se considera el mejor cuando de sexo se trata. Las trae muertas. Lo sabe, lo disfruta. No hay fiesta en la oficina de la que no salga acompañado -furtiva o abiertamente-. Es el galán burocrático por excelencia, no trabaja, seduce, come sano, va al gym todas las tardes -a veces antes del hotelazo, a veces después-, siempre cumple, no hay mujer insatisfecha después de conocerlo. Su camisa abierta que enmarca una medalla de la virgen con una marialuisa de piel morena y vellos negros. Su cinturita y las nalgas duras enfundadas en mezclilla que menea cada que escucha música grupera, sus botas vaqueras de piel de serpiente que lo obligan a caminar como si tuviera los huevos entre paréntesis. Pero es la argolla de matrimonio lo que lo vuelve irresistible, las enloquece engañar, tener chance de jugar, de mentir, ser cómplices compartidas, casi todas sus amantes conocen a su esposa, la tratan con familiaridad de amiga, saben que, como ella, todas han guardado el secreto de Gustavo ent…

La Vida Moderna -Decálogo mundialista-

Amarás al TRI sobre todas las selecciones -debes tener una selección alterna favorita para que realices el cambio de bandera en cuanto descalifiquen al TRI y lo regresen a México (obvio: debes tener una selección alterna favorita a tu selección alterna favorita para que realices el cambio de bandera en cuanto descalifiquen a tu selección alterna favorita y la regresen a su país). No se recomienda una tercera selección alterna favorita porque evidenciará tu calidad de tarado-.

No tomarás el nombre del director técnico en vano -vale madres si siempre ha opinado que México está jodido (no mintió), pero por lana sale, haciendo el ridículo, a alentar al país a ser el de las maravillas y los sueños de caramelo que tanto quiere Calderón. De todos modos con su (nueva) lana (y la vieja) y su verdadera visión del país se va a largar a cualquier otro lado cuando termine de mamar del TRI-.

Santificarás las fiestas -con cerveza, tequila, "sangüishitos" de jamón y de jalea, bon ice de pingü…

La Vida Moderna -el atuendo perfecto-

Lorenza sufrió mucho, empezando por el nombre -espina que le debió a su padre-, la escuela -hubiera querido ser cierva medieval-, sus hermanos y hermanas -se sentía tan identificada con Caín que se asustaba y mantuvo una sana distancia con las osamentas de cuadrupedos de carga, por si las moscas-, seis de los nueve novios que tuvo -al final se enamoró de la soledad-, la mierda de las mascotas -tenía 4 gatos- la pinche oficina en la que trabajaba -aunque eso de trabajar no se le dió nunca- y la falta de gusto para vestirse -nunca encontró a quien culpar por eso-.

Siempre soñó que al despertar encontraría su closet transformado en el portal mágico de la moda ideal. Que su cuerpo sería perfecto y que todo le quedaría. Pero al despertar siempre era la misma decepción. El mismo cuerpo -como molote de yalalteca-, el mismo tono de piel -ya había comprado aclarantes a base de mercurio, valiéndole madres la salud, para perder el tono verde oliva que tanto le molestaba-, los mismos ojos inexpr…