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Un caso de extravio

Odiaba todo.

Cada amanecer se entregaba a su amada rutina, tan pronto escuchaba la voz de su madre azuzando al perro a salir de la cocina, su odio despertaba y bostezaba con más fuerza que su propio cuerpo. Tirado en la cama, siempre ajeno a labores, tradiciones y necesidades, su pecho se henchía de placer al escuchar el llanto de su hermano pequeño, las quejas de las reúmas de su abuela, el mal humor de su padre, el frío que exacerbaba la pobreza de la familia entera. No había nada que no despreciara; a veces, mientras se sentaba a la vera del camino aborrecía al sol y a las nubes y a los autos que, completamente ajenos a su oscuridad, pasaban anónimos por la polvosa carretera.
Una tarde, sentado en su punto favorito, pasaba el rato odiando a una familia de patos que cruzaba la carretera cuando un auto se detuvo, de su interior bajó un hombre, viejo y corpulento, que a empujones lo arrancó de su asiento, de su vida aborrecida y lo llevó a otro mundo lleno de placeres y vicios, de ale…

La Vida Moderna -Sobreviviente-

"¡Ya me tienen hasta la madre con los simulacros y las conmemoraciones de su temblor del 85!", dijo un adolescente de 35 años (recordemos que la adolescencia actual va de los 12 a los 40 años) al iniciar septiembre en el comedor del trabajo, no hubo quien no riera y comentara anécdotas de sus familias y como ya los tenían hasta el copete con sus estúpidas historias del terremoto. Siendo el anciano que soy no tardé en decirles que no les había tocado vivir algo así y que hablaban sin saber; varios presentes me hicieron notar que, por edad, les había tocado el siniestro aunque no recordaban nada de ello. Eso hacía la gran diferencia, que posiblemente les tocó, pero no tenían la conciencia o la edad para darse cuenta de lo que había sido. Desde su plato de sopa, de nuevo el joven atacó con mordacidad quirúrgica y mantuvo a todos al borde de las lágrimas de risa burlándose de hechos que no podía -ni quería- reconocer como históricos ni importantes.

Pocos días después, la vida y …

La Vida Moderna -Madurez o una tendencia cursi-

madurez 1. f. Condición o estado de maduro. 2. f. Período de la vida en que se ha alcanzado la plenitud vital y aún no se ha llegado a la vejez. 3. f. Buen juicio o prudencia, sensatez.

Resulta que por muchos años la ilusión de los humanos (más bien, de sus papás d'ellos) era alcanzar la madurez. Había una orden que se escuchaba en toda discusión y era algo del tono "¡Ya madura!" o la pregunta "¿Cuándo vas a madurar?" siempre seguido de un largo "crees que toda la vida vas a ser igual, sin responsabilidades ni obligaciones" (o algo así).
Desde luego que la madurez es una cosa elusiva que muchos confunden con seriedad, amargura, soledad, matrimonio, paternidad/maternidad, doctorado y un hato de mamadas por el estilo que no son señal de madurez, aunque forman parte del desarrollo de personas maduras (y sería extraordinario que se eligieran algunas de ellas ya que se halla uno, por lo menos, a medio camino de la madurez).
Una de las primeras vías de escape que…

La Vida Moderna -de lugares que no existen-

Atlántida: Enorme isla, hogar de una sociedad muy avanzada para su época, destruida por los dioses debido a la soberbia de sus habitantes.
Avalón: Pequeña isla en donde habitan las hadas o en donde los manzanos dan fruta todo el año o el lugar donde reposan los restos del Rey Arthur Pendragon.
El Dorado: Ciudad construida en oro.
Lemuria: Continente perdido, cuna de los lémures.
Nuncajamás: Isla de hadas, indios, sirenas, piratas y niños perdidos, hogar de Peter Pan.
Valhalla: Enorme salón que sirve para reunir a los muertos caídos en combate para honrarlos con un gran banquete y prepararlos para la llegada del Ragnarok.
Estigia: Rio que separa la tierra de los vivos y el mundo de los muertos.
Zona fantasma: Dimensión atemporal en la que purgan condena los criminales de Krypton.
Friendzone: Lugar al que van las personas rechazadas en amores después de haber agotado recursos económicos, esfuerzos sentimentales y mucho, pero mucho tiempo.

Todos los lugares antes mencionados tienen una sóla cosa…

La Vida Moderna -...se nos murió un Batman-

Se murió Adam West...Me dolió -no me tiré a llorar como plañidera y tampoco sentí que mi infancia moría-, fue ese tipo de dolor que te da al saber que se extinguió una vida humana; un hombre que dedico su vida, bien o mal, al entretenimiento, a ser una estrella (las leyendas dicen que cuando vino a México en la CONQUE del 99 se portó muy diva con los fans, cosa que no pude vivir de cuerpo presente) y que, de alguna forma nos dio muchos momentos que se volvieron recuerdos de una época alegre. Siempre es triste que se vaya alguien que siempre estuvo ahí.Yo, como muchos, conocí a Adam West en el programa de Batman y para mí era Batman, era igualito a la gran mayoría de historias de Dick Sprang que plagaban los cómics que andaban rodando por la casa, incluso los helados gigantes y los escenarios extraños y llenos de máquinas muy locas. sí, en ese momento ESE era BATMAN.Debo aceptar que en ese entonces -y muy poco actualmente- no era muy fan de Batman; mi amor entero pertenecía al cuarteto…

La Vida Moderna -Despedidas...-

(Nada mejor que el final de un amor para sacar nuestro verdadero yo o el de el otro...)

-¡OJO! No estoy hablando de mujeres, estoy hablando de despedidas histéricas, obsesivas o psicópatas, no confundirse por favor, ya que los términos están en femenino-

...histéricas:

- Déjame, vete. Ya te veré arrastrándote de vuelta... (acto seguido se construye una historia en la que el otro sufre y llora por el dolor que se imagina en el otro a causa de su ausencia y sufre también porque no estará ahí para consolarle -versión adulta de aquella fantasía infantil de "se quema la casa, los salvo, muero en el proceso y ellos lloran"-)

- No puedes dejarme así, ¡después de todo lo que sacrifiqué por ti! (de inmediato enumera todo lo todo que no hizo, lo que hizo, lo que pensaba hacer, lo que le hubiera gustado hacer y lo que piensa que está dispuesto a hacer, aun, por dicha persona)

- Personas como tú me sobran... (No es cierto, pero lo importante es que no se note el dolor)

- No sé cómo le voy…

La Vida Moderna -La Guerra de los Mundos-

Pataleé hasta cansarme cuando vi el trailer porque era Tom Cruise, tenía hijos, era en la actualidad (por lo menos la que se vivía en 2005) y todo estaba mal -entonces yo era igual de berrinchudo que todos y por todo, en particular defendiendo los libros de mi infancia-; fue tal mi pataleta que decidí no verla (si te vas a poner en contra de algo, tienes que ser coherente). Cuando se estrenó, las salas cinematográficas se perdieron de mi presencia. Por cierto, hablo de la adaptación de Spielberg sobre la novela de Herbert George Wells, La Guerra de los Mundos.

Pasaron unos años y alcancé a ver unas escenas en tv y díjeme para mis adentros míos de mí "oye-s man'to, no se pasa a ver tan mal" y en la siguiente visita al MitzOp me la compré. La ví y me agradó, simple, cumplió su cometido; agradecí enormemente que no hubiera la típica escena de "regresemos por el perro o los canarios" (no es que no ame a los animales, pero es que llegó un momento en el cine hollywoo…