La Vida Moderna -¿Lados?-

Imagínate una sociedad absolutamente igualitaria, en donde la única diferencia entre hombres y mujeres fuera parir.

Yo no estoy en contacto con "mi lado femenino", ni siendo gay porque no tengo lados... soy esférico (más allá de lo gordo). Soy humano.

Para mí la cosa es muy simple, el ser humano tiene una necesidad por comprender y para hacerlo necesita clasificar de forma compulsiva, dividir, subdividir y etiquetar todo lo que le rodea, lo que le importa, lo que necesita y lo que es él en sí mismo. Por la forma en que aprendemos y funcionamos siempre es más fácil comparar; juntamos lo que se parece y separamos lo que no es igual, lo bueno y lo malo, lo útil y lo inútil, el blanco y el negro, masculino y femenino, creando "reglas" y "normas" que deben encajar perfectamente en estas divisiones y sus correspondientes etiquetas, siempre arbitrarias para el "orden natural" (inventado por nosotros, a la naturaleza le vale madre el orden) pero lógicas para la mente humana. En ese sentido, dichosas la fauna y la flora que son sin preocuparse por cumplir imposiciones para ser como se espera que sean. Que placer nos daría ser como somos sin tener que dar explicaciones ni cumplir expectativas... y menos ahora que cada idea de personas ociosas se vuelve etiqueta y tienes que luchar por entrar o salir de esa clasificación. La humanidad tomó entre sus manos la idea de superioridad por inteligencia cosa que, a estas alturas del desarrollo, empiezo a dudar; no todos los seres humanos son inteligentes, no todos los inteligentes tienen buenas ideas y no todas las buenas ideas dan buenos resultados. Las plantas, insectos, peces, aves y mamíferos han sido exitosos sin cuestionarse si son más hembras o más machos y si es malo que el león se la viva echado mientras la leona caza, si es un abuso que el pingüino empolle su huevo, que si la mantis es una ojete por tragarse al macho, no hay marchas de escarabajos reclamando por su mierda empleo, cada ser es y no cargan con esa maldición que es preguntarse por qué se es y cómo se debe ser. Ser hombre o mujer heterosexual u homosexual... o de las nuevas separaciones metidas con calzador, no debería ser más conflictivo que aceptarse y vivir sin imponer una visión sobre la otra, el concepto revanchista y vengador en contra de años de opresión falocéntrica heteronormada dista mucho de la búsqueda de igualdad, diversidad y equidad que se supone buscamos todos sin importar en qué bando nos encontramos.

El ser humano tiene un breve espacio sin esas preocupaciones, imposiciones y miedos en los primeros años de vida, que es de alguna forma el momento cumbre de la esferidad absoluta; ya después dependerá de los padres, los amigos y la sociedad entera el limar, cortar, afilar y escarbar los bordes y las aristas de lo que se insiste en llamar identidad que siempre tendrá la oportunidad abrevar de entre los lados femeninos y masculinos. Los cachorros humanos, sin importar su genero lloran, comen, ríen, cagan, mean, duermen, aprenden a caminar, correr, a expresar sus sorpresas, miedos, gustos, enojos y tristezas sin diferenciaciones, llora igual un niño que una niña y de igual manera gritan emberrinchados o ríen como locos, sin lados, recorriendo el sinfín de la esfera de sus sentimientos. Pero el gusto dura poco porque pronto serán escindidos por ideales religiosos, sociales, familiares... entonces llorar o violentarse deberá ser parte de la forma de sus genitales sin importar lo que se sienta, violencia y rudeza buenas para los niños, malas para las niñas; sensibilidad y delicadeza buenas para las niñas y malas para los niños. No basta que más adelante la química corporal nos separe para reunirnos (bueno, a los que les gusta el sexo tipo así) en fusión reproductiva dando fin a nuestra utilidad entre los vivos, esa estancia que hemos extendido más allá de la bienvenida, tiempo extra que nos lleva a ser extremadamente ociosos y lejos de sólo usar el intelecto para cosas buenas, nos perdemos en pendejear, redividiendo nuestras divisiones, etiquetando nuestras etiquetas y escribiendo blogs.

No tengo idea en qué momento se decidió que algo era de hombres o de mujeres (aparte de la evidente incapacidad de dar a luz de unos), lo que sí sé es que no ha sido igual a lo largo de la historia humana. Cada época y cultura tiene su moral, sus ideas religiosas, éticas y concepto de lo que debe ser un hombre o una mujer (y lo que debe usar cada uno para cubrir sus pécoros cuerpos). Ninguna  fue ideal en lo que a mí respecta y menos la actual; si bien, en cada época se denostaba a los que se salían del huacal, ahora parece que el problema es no entrar en él a fuerza, como una obligación dogmática, si no crees eres el nuevo hereje. Lejos de enaltecer los supuestos lados de lo humano, parece que el desmembramiento se debe a imposiciones de límites y restricciones, unos sólo pueden actuar de una forma y las otras, obvio, de otras. En lo que parece un acto de rebeldía muchos buscan "entrar" en contacto con el lado contrario, como perros correteando su cola para encontrar lo que, supuestamente no se tiene o no corresponde porque las ideas que se buscan están impuestas por otros y no son parte intrínseca de nuestra naturaleza, conocimiento adquirido por entrenamiento que no se consigue sino con la traumática experiencia de dejar todo para ser algo nuevo. Para mí es una pérdida de tiempo el enfrascarse en estos menesteres, si nos bastara con recordar que ya una vez fuimos totales antes de ser una u otro, que no hay vergüenza en ser humano (y que la parte visible de lo masculino y femenino no es más que una imposición social del momento).

Tal vez al ser sólidos y pesados poliedros lo que se busca en los lados no servirá de nada al estar dividido por algo tan tajante como lo son las aristas y el estar plantados sobre bases igualmente planas y nada cambiará hasta que aprendamos a reconstruir nuestra esferidad olvidando divisiones, cuando podamos recorrer nuestros ecuadores y meridianos enteramente sin encontrar un principio y un fin, en donde lo que fue escindido sea una vez más parte de un todo absolutamente humano.

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