La Vida Moderna -The Last Jedi, instead of a new hope an old whimper-

"Es un período de guerra civil. Los comentarios en twitter, facebook y demás redes sociales de fans rebeldes, atacando desde sus bases ocultas, les han hecho creer que han ganado su primera victoria contra el malvado Imperio Disney.

Durante la batalla, los espectadores rebeldes lograron crear un desequilibrio por sus comentarios mordaces sobre la última entrega del Imperio, The Last Jedi, una película de fantasía con suficiente poder para hacer gastar dinero a un planeta entero.

Esperada por los siniestros fans rebeldes la película fue despedazada, ni la princesa Leia se salva de su furia por el simple uso de la fuerza para volver a bordo
de su nave estelar, los fans custodios de los personajes esperan vencer a Disney para devolver la libertad a la galaxia ... "

De que los adultecentes hacen berrinche por algo se vuelven como perros de quijada trabada... No sólo no hacen un esfuerzo por entender algo sino que buscan en todos los milímetros de las cosas por detalles que les "hieren", "lastiman" y "destruyen su infancia" -que parece no terminar nuncaaaaaaaaaaaaaaaaaa-, misma que quieren usar como estandarte frente a un mundo de personas a las que eso y mil cosas más las tiene en el más cómodo sin embargo.

Star Wars no se distingue por ser una película de ciencia ficción sino de fantasía, por lo que Lucas nunca dejó claro qué sí y qué no podían hacer los jedi o los sith y divagó mucho sobre ese respecto aclarando que la fuerza era lo que mantenía unido al universo y blah, blah, blah... (luego sacó el choro de los midiclorianos y ya sabemos como le fue) pero, como siempre, parece que los fans entienden mejor el concepto y saben más que el mismo creador. Por lo tanto un enano verde puede levitar una nave espacial sin pedos haciendo uso de la fuerza pero una mujer no puede sobrevivir en el espacio por unos segundos utilizando la misma sin que les parezca ofensivo a los admiradores de los jedi (que parecen olvidar que ella es hija de uno de los personajes más poderosos de ese universo y que no es necesariamente tan mensa como lo fue su hermanito en las cintas anteriores).

También hay de los fans que están profundamente ofendidos porque los porgs les parecen un truco infame para vender monitos, deberían saber que en 1977, cuando nuestra inmaculada trilogía vio la luz, los muñequitos de la película se empezaron a vender sin existir, así, en simples cartones que prometían una figurita en algún momento y no sólo hablamos de Luke y Han y Vader o Leia, no, salieron monos hasta del personaje que nunca se vio en la cantina porque estaba en el baño. Los Ewoks, que en su momento fueron satanizados hasta el cansancio, fueron motivo de dos películas, caricaturas, cómics y hartas versiones en peluche. Star Wars nunca ha sido ajena a la comercialización ad nauseam, pero es sólo hasta ahora que los fans se dan cuenta (seguramente es la maldita influencia de Disney -fin del sarcasmo-).

Baste decirles que he encontrado gente que alega la falta de acción en esta entrega y que, cuando les recuerdo lo aburrida y lenta que es la primera película (ojo, a mí de niño me hizo la vida, sólo ahora que intento verla no paso de la muerte de los tíos antes de caer profundamente dormido y despierto gracias a Chewie al gruñir al final para que los soldados aplaudan a los héroes); no pueden reconocerlo, debe ser un algo mágico de las pelis de Lucas que, al recordarlas, siempre son diferentes a lo que en realidad presentaron y todos hablan de una acción que generalmente existe sólo en las memorias ya que gran parte de las películas son pláticas y sarcasmos, muy en particular A New Hope. Vamos, me han dicho que recuerde el gran duelo entre Vader y Kenobi y yo me quedo estupefacto y perplejo; sí, hay un duelo; sí, tiene una coreografía nada espectacular que me imagino fue en atención a la edad de Sir Alec Guinness y ya, esa es toda la acción dramática que vemos de un duelo de sables de luz (sin contar el entrenamiento de Luke que dura un vuelo entre Tatooine y Alderaan con la relajante voz de su anciano mentor diciéndole "siéntela, siéntela Luke").

Lucas le dio al mundo algo tan en la cara que se le perdonó lo simple de sus productos, lo espectacular de su circo de ilusión y lo perfectamente mercadotécnico de todo lo que nos supo encajar para quedarse con nuestra lana. Obvio, el idilio no podía durar para siempre y cuando quiso restregarnos su tres primeros episodios en la jeta descubrió que su propio producto lo había rebasado y vivió severos reveses por el camino que decidió tomar y tal vez eso influyó en la venta de su universo al ratoncito, mismo que no tardó en negar todo lo que existía, fuera de lo cinematográfico, así los coleccionistas de libros, video juegos, cómics y demás parafernalia referente se quedaron con un universo de cosas que ya no eran. Bien dice John Byrne "cuidado con los expertos sobre algún tema que tan pronto les mueves una coma, todo es furia en ellos" y sí.

Disney decidió terminar con 40 años de coleccionismo obsesivo de Star Wars para liberarse creativamente en un universo sobreexplotado y dar borrón y cuenta nueva en todo (adios Gran Maestro Skywalker, Mara Jade, gemelitos Solo y un chingo y dos montones de personajes que ya sólo quedan en el recuerdo de sus fans) para iniciar una nueva era de coleccionismo obsesivo y sobreexplotación que, espera, le llenará las arcas como lo está haciendo Marvel; cosa que ha sido celebrada por pocos, odiada por muchos y pasada de largo por millones de seres humanos a los que lo que pasó, pase o pasará hace mucho, mucho tiempo en una galaxia muy lejana les viene valiendo madres.

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