La Vida Moderna -Más de lo mismo-

...y aunque el ser histérico tiene sus ventajas en ciertas profesiones, es un grave problema en las cuestiones sociales porque más que ayudar, limita.

Los clásicos superhéroes de historietas son histéricos, ya sea el Hombre-Araña o la Mujer Maravilla, se olvidan de si mismos para ayudar/salvar a los demás; en cambio, la típica tía quedada/el tío divorciado/el abuelo desocupado/la viuda, personajes que se la pasan metiendo la nariz en la vida de los demás para olvidar su triste existencia, también son histéricos, aunque mal encausados y siempre dirán que hicieron X o Y por ayudar/salvar a los demás y en realidad sólo logran complicar y causar conflictos porque si no, tendrían que enfrentar su soledad y terminarían muriendo de algo que leyeron en una revista o vieron en la TV.

Lo ideal sería que cada quien aprendiera a conocer sus límites en cuanto a resistencias, trabajarlos y, en algunos casos, expresarlos, sin pedir que se tomen como la medida universal para obligar a los demás a temer lo que ellos temen o enojarse por lo que a ellos enoja. Evitar que se vuelva una especie de saber que puede ayudar/salvar a los demás desde un, muy poco objetivo, punto de vista.
Crear comités histéricos que decidan que puede/debe ofender a los otros es un grave error cada vez más común en la sociedad (grupos de blancos que deciden que ofende a otras etnias, heterosexuales por causas homosexuales que deciden leyes sin comprender que es lo que en realidad puede necesitar la comunidad LGTTTTBQWYXZ, grupos religiosos que, desde sus bases dogmáticas, deciden que pueden leer o aprender los que no pertenecen a su grey, por citar algunos ejemplos demasiado cotidianos).

De todas las acciones humanas que cada día se ven más limitadas, agredidas y malentendidas, la comedia debe quedar fuera, debe volverse inmune; los chistes (que se han vuelto blanco de los etiquetadores profesionales), la sátira, el humor en general, ya son de las muy pocas cosas que los humanos podemos usar para somatizar la realidad; tratar de ponerle un alto a la capacidad de ridiculizar, de detenerla o satanizarla es demostrar la poca inteligencia con la que se manejan los grupos de autoelegidos que buscan, por sobre todas las cosas, evitarles dolores, fatigas y sufrimientos a las mentes y corazones ajenos, desde tabulador propio que refleja sus miedos y rencores, para esas mentes estúpidas que no saben reconocer lo que les ofende, lo que debe indignarlos, lo que debe angustiarlos, por eso, desde lo más profundo de su evasión, nos llega la nueva censura, el nuevo tribunal del santo oficio, la moral fresca, esa diabólica invención de las mentes histéricas... La corrección política.

No tiene mucho tiempo que, en la oficina, llegamos a estar trabajando tres gordos, dos hombres y una mujer. Sin recato alguno yo decía que éramos la maquinaria pesada del equipo y hacía chistes continuamente en relación a nuestra amplitud territorial. Un día una compañera (delgada) me llamó la atención y muy molesta me hizo ver que estaba siendo un majadero porque parecía que no me daba cuenta de que los gordos son más sensibles y que es una falta de respeto dirigirme a los gordos así.

¿¿¿¿????

Yo soy gordo...

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