La Vida Moderna -Mexicanismus Normalis-

"Acelérele compadre que ya se puso la preventiva..."

"Le doy pa' sus chescos, pero no me ponga la multa..."

"Si le compras el material a mi primo te lo da más barato y te mete una factura por más lana..."

Mexicanismus Normalis


De Mérida a Tijuana, de la estructura más alta de Santa Fe hasta el nivel del mar, de norte a sur y de este a oeste... Somos un pueblo jodido.

No, no es culpa del gobierno (la María Rubio de todas nuestras telenovelas), es un contubernio, una colusión de la que no nos salvamos porque todos formamos parte por comodidad, por desidia, ignorancia, fe, poder, avaricia, hueva o por el simple hecho de ser mexicanitos.

¿En qué momento nos jodimos?

¿Sería cuando llegaron los conquistadores? Tan superiores, tan blancos, tan ambiciosos, tan armados, tan cabrones, tan ojetes, tan ellos...

¿Sería cuando nos evangelizaron? Con tanta fe, con tanta sumisión, con tanta voluntad divina, con tanto cielo prometido, con tanto infierno...

¿Sería al resultar mestizos? Sin la blancura de unos, sin el cobre absoluto de los otros, sin la arrogancia superior, sin la sumisión abierta, sin nación, sin tierra, sin padre...

¿Sería al independizarnos? Con enjundia, con ambición, con deseo, con venganza, con esperanza, con el "ya qué" a cuestas...

¿Sería por la revolución? Por justicia, por venganza, por huevos, por ojetes, por cabrones, por abuso, por ganas, porque se fue con la bola, por sus destos...

Por la política, por la televisión, por las ficheras, por el pulque, por el fútbol, por los impuestos, por los elegidos...

La verdad es que es todo y nada, la jodidez de la que hablo no es la económica, esa cómo sea se sobrevive; hablo de otra, la peor, la de corazón, mente y actitud.

Sin duda esa actitud jodida se mama en el seno familiar, se afianza en la escuela, se nutre con los amigos y se perpetúa en lo laboral y se practica en lo social hasta la muerte. Esa actitud tan corrupta, tan cínica, tan vale madres, tan noesmiculpa.

Desde niños se acostumbra a culpar a los demás de lo que sea, los mismos padres mienten por los hijos ante los amigos, los vecinos, los maestros. Los trucos básicos del futuro mexicanito están enraizados en la casa y la fértil mente infantil, que tiene una atracción innata por el juego y la travesura, con pocos ejemplos de papá y mamá logra que los peques se vuelvan truhanes profesionales antes de terminar el kinder. En la primaria copiar en los exámenes, robarse el lunch, esculcar las mochilas, mentirle al maestro, evitar responsabilidades y culpar al más lelo del salón, a los papás, al clima o a la mascota se vuelve lo cotidiano y lo esperado de un retoñito, siempre será mejor que sea más cabrón que bonito (no importa el genero, ¿OK?).

Los adolescentes reforzarán toda conducta jodida para encanto y seducción de sus compañeros, amigos y familiares que le festejaran todo lo perpetrado (antes de que descubran que ya les está volando dinero, birlando el alcohol y los cigarros). Los hombres se vuelven cabrones para los que todas son putas (menos sus madres y hermanas); mientras que las mujeres se vuelven dechados de virtud y santidad que deben proteger su tesoro de los ávidos deseos de los hombres cabrones (vale madres si el tesoro ya es arca abierta en donde hasta el más santo ha pecado), lo importante es qué tanto tiempo se puede mantener la ilusión del cabrón y de la santa. La actitud jodida deja de estar limitada al entorno familiar y escolar  en este punto, aqui comienza a esparcirse por el ámbito social, cada vez a mayor escala. Se aprecia la mentira, se admira el soborno. Más vale ser cabrón que pendejo.

Fumo, pero no tomo; tomo pero no le hago a la mota; le hago a la mota pero no le entro a otras cosas más cabronas, yo le entro a todo pero no soy puto... pretextos a perpetuidad para considerarse menos malos que "otros" que son peores de acuerdo a una doble moral (o triple), así surgen las personalidades del mexicanito, siendo uno frente a los padres, otro frente a la pareja, otro con los amigos y otro ante sí mismo, un espejo retorcido que nunca se equivoca y que siempre es víctima de los demás.

Se burla de la ley, pero exige justicia.

Se cuela en las filas, se pasa las reglas de tránsito por el arco del triunfo, tira la basura en donde le da la gana, paga mordidas, ofrece sobornos, engaña, miente, aprovecha el conocer a X para pedir favores, desea llegar alto sin moverse ni molestarse mucho, gasta y se niega a pagar, sólo sus mascotas pueden cagar en la calle, sus hijos son aristocracia pura que merecen todo, su dolor es más grande que el de los demás, su dinero vale más, su falta de dinero es su mejor excusa, su tiempo es diferente al del resto, su dios es más chingón que cualquier otro, quisiera ser político o actor para tener una impunidad absoluta y así sus deseos serían órdenes.

El dinero es pretexto para ser impune (tengo, entonces merezco), la pobreza es pretexto para ser impune (carezco, entonces merezco), ser mexicanito es pretexto para ser impune (existo, entonces merezco) -y si a todo esto se le agrega el plus de ser rubio o prieto, ya la armamos, son como puntos extras-. 

Se queja, alega que no hay otros países tan jodidos como el nuestro, jura que en Suecia no es así mientras se pone de acuerdo con el chalán del ingeniero que le va a conseguir que le cobren menos luz por ponerle un diablito. Quiere mejores servicios, más baratos y menos impuestos, más permisos y menos obligaciones, más fiesta y menos trabajo. Tiene fe que cambiando al Presidente se acabarán los males del país, sin reconocer que la raiz podrida no está sólo en la política, Televisa, TVAzteca, en las drogas, el en sexo o las religiones (todos estos propician, prolongan y refuerzan la actitud jodida). Nunca se atreverá a ver el negro bulbo de jodidez que palpita en sí mismo pero sí estará dispuesto a delatarlo en todos los demás.

Se espera un derrocamiento, un mesías, un golpe de suerte, una loteria que cambie todo sin que haya que esforzarse, sin que se tenga que perder nada de lo obtenido. Que cambien todos menos uno mismo, finalmente cada quien es perfecto ante sus ojos, la culpa es de todos los otros. Se vive soñando con un país que no existe, lleno de habitantes que se desvanecen ante el más leve asomo de realidad.

Somos un pueblo jodido...

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