La Vida Moderna -Dimes y Diretes-

 "Dimes y diretes" es una expresión coloquial que se refiere a los intercambios de comentarios, réplicas, habladurías, cotilleos o discusiones triviales entre dos o más personas. Se utiliza comúnmente para describir chismes o altercados repetitivos que no suelen llegar a nada importante.

Idea mía, terminados por Gemini

Los seres humanos al ser de los animales que más farfullamos por nuestra capacidad lingüística somos, tal vez, los únicos que tenemos que crecer entre dimes y diretes, crecemos en un ámbito familiar en el que, sanamente, no pueden tener acuerdos nada más porque sí, debe haber desacuerdos, no importa si es por el color de la pintura de las paredes, si duela o mosaico en el piso, si los hijos serán católicos o ateos, si se les dará una alimentación sana y humana o si serán veganos, etc. Un día la mamá regresa de la junta de feminismo que imparten en el centro cultural y decidió que los dos hijos de ahí en adelante serán “niñes” y hablarán en “inclusive”, el marido le reclama, ella lo acusa de patriarcal, él de dañada cerebral, pronto suben el tono y se invoca la biblia, la biología, la homeopatía, la alopecia del marido, la falta de empatía de la marida y entre dimes y diretes la otrora familia feliz se disuelve como niebla en una mañana campirana.


Hablando de hijos, estos enfrentarán la sociabilidad en cuanto sean inscritos en el sistema de cuidados, ya sea la maternal, guardería o kinder; al ser hijos o hijas de papá y mamá, todos los infantes están acostumbrados a hacer sus huevos al gusto: yo digo y así se hace, punto. Pero al juntar a más de diez angelitos en una sola habitación pronto escala en pequeñas o grande batallas de obcecación por hacer lo que les pluguiese. Así los pequeños engendros muestran sus verdaderas caras y aquello de la poesía que todo niño tiene dentro se vuelve en relleno de pañal desechable; así uno le dice al otro que su papá es policía y lo desvive si se lo pide (que inocencia, decir que su papá es un policía… ya habrá un momento en la vida que de ser verdad será un secreto digno de guardar a toda costa), el otro le contesta que el suyo es bombero y lo moja con su manguerota (quietos), el primero le dice feo, el segundo le dice gordo, el gordo le dice prieto, el prieto le intenta decir algo pero mejor le da un moquetazo y de dimes y diretes se pasa a un toma y daca que en su secuela espectacular contará con los padres haciendo el mismo papel de los hijos, para beneplácito de las madres que azuzarán a sus esposos mientras los escuicles juegan muy felices en el patio de la escuela.


Ya más avanzados, los seres humanos descubren el sutil arte de la manipulación a través del chisme, la falsa información y el reto por medio de las palabras, muy común entre adolescentes, pero en su forma más burda, ya que con el paso del tiempo darán verdaderas majestades de la maldad o políticos de Morena y de no desarrollarlo serán víctimas, seguidores de algún partido político o -gulp- chairos. Entre la secundaria y la preparatoria, las mujeres desarrollan cualidades maravillosas, específicamente cerebrales que al hombre le puede llevar toda una vida desarrollar por sí mismo: pensar y argumentar; mientras los chicos se golpean el pecho como gorilas y esperan con ansias agarrar pechos que no sean suyos (y una gran mayoría con la esperanza de que tampoco sean de su mismo género) las chicas cuestionan la imbecilidad de los muchachos, una asiente pero aclara que su hermano y su papá no son imbéciles, otra dice que sí pero que ella no lo nota, la primera pide que no compare a su perfecta familia con la imperfecta suya, la imperfecta entonces asegura que la imbecilidad estará en la parte femenina de su familia, la imbécil comenta que por lo manos su papá no ha engañado a su mamá, la hija de la engañada resopla y masculla algo sexual confiado en secreto, la confiada explota y pronto los chavos sin entender nada se encuentran separando a las dulces chiquillas que transformaron el patio escolar en un brutal campo de batalla.


Hasta ahí todo bien y dentro de lo esperado, todos lo hemos vivido, de una forma o de otra, no afecta más allá de los círculos sociales cercanos o familiares, pero hay de dimes y diretes a DIMES Y DIRETES… oh sí.


Imaginemos (como si fuera posible que sucediera) que un jefe de Estado diga que sus vecinos son criminales asociados con la peor ralea de pelafustanes (obvio esto es un decir, no porque este tipo de cosas sucedan en la realidad), la jefa del otro Estado (puede ser que el Estado citado tenga, efectivamente una jefa, pero agregamos un tinte de magia y digamos que es solo el parapeto de un poder antiguo y senil que manda desde más allá de la chingada), dice que esos comentarios no son dignos de tomarse en cuenta, ya que quien los dice tiene a su propio país hecho un marranero y que cuando lo arregle ande criticando -Válgame Dios, que imaginación la mía-; el aludido levanta una ceja y comenta que él podría ayudar a limpiar el tiradero de la señora, pero remarca que ésta tiene miedo -eso ya calienta-, la señora, se limpia la espuma del lavado de dinero en su delantal bordado de hilo morado de sangre de ajolote de Chiconautla y respinga molesta alegando que no conoce el miedo y que en su país todo es bailar el Tilingo lingo y no como otros lugares en donde ni cultura tienen -Sácate las babuchas-; el mandatario, evidentemente despreocupado de su falta de cultura muerde una BigMac y manda una petición de extradición de funcionarios gubernamentales en funciones (hecho nunca antes visto o vivido entre esos dos países ficticios) y la gobernante (con sus miembros pelvianos temblorosos) a voz en cuello reclama sus fueros (que son los del poder senil de más allá) y muy ofendida dice que sus niños son lindos angelitos bien portados y que todo es un complot de derechas para acabar con la soberanía del paraíso que su papaito y ella han destruido… eh? Ah! Construido con el apoyo de empresarios bucaneros… 


Podríamos seguir, pero, al ser una historia de ficción creo que ha quedado claro que para ser humanos, orgullosos de nuestra capacidad para comunicarnos, tenemos que aprender a navegar entre las aguas sin mojarnos, pasar gran parte de la vida entre idas y vueltas sin marearnos, entre la espada y la pared sin ser picados y aprender a evitar, a toda costa, el terminar (literalmente) entre dimes y diretes.


Boceto original


Comentarios

Joss Cortés dijo…
Así es !!!
Vemos día con día Dimes y Diretes, de los Políticos de Cuarta, y no cualquier chismorreo, NO!!! De la más baja calaña, falta de Seso, carentes de Honestidad y con el Más Cínico y Criminal parloteo. Esperemos pronto ver el OCASO de esta Nefasta y Purulenta estirpe de N@rc0 Polític0$. Trabajenos por ello. Siendo Ciudadanos Pro Activos, Informados, e Impulsando paso a paso el Cambio que Queremos y Necesitamos.
Capitan Frio dijo…
Estimado Joss, efectivamente, es imposible evitar los dimes y diretes, pero lo importante no es quedarnos en eso, es ser conscientes de que es algo que sucede en todos los niveles y no caer en la trampa del poder, del engatusar a los incautos y controlar la narrativa.

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