La Vida Moderna -Seleccionados-

¡Ah, pero que injusticia! Mundial trás mundial, la verdadera hincha se queda atrás, los que deberían de llenar los estadios se quedan en su país gritando a sus héroes, deseando estar presentes para que, con su dirección, ganen la preciada copa, regresen cargados de victoria o, por lo menos, muy restregados y despeinados si siguen fallando.

Aunque no los conozco a todos, sé de algunos casos que al escucharlos no te deja duda que deberían ser ellos quienes conformaran ese dreamteam de fans y seguidores de coraza, que en el corazón guardan el anhelo de que en los próximos 4 años, se saquen la loteria, México pase al primer mundo, gane un candidato honesto -o se vuelvan líderes sindicales- y Santa y los Reyes magos sean reales.

El Pelos: durante el partido, registra y cataloga todos los errores del portero, desaprueba por completo la ineptitud del zoquete que guarda los palos, se arroja sobre la pelota desde su asiento frente al televisor salvando mil veces los goles que no logra detener el otro. Le explica a su hijo -con un aire de sapiencia que dejaría pendejo a Sócrates- como es que el que está en el estadio es un marica que teme al balón, le dice que se necesitan huevos, que es un juego de hombres, acto seguido regresa al sillón a tomar su cerveza y comer su "sangüich" de pan bimbo mientras le grita al portero: ¡Brinca animal! ¡Brinca! ¡Estira la man... hijodetu... NO! ¡Ayjodesu... Carajo!

El Clavo: chaparro, mujeriego, entrador, no le saca a nada, por eso cuando juega la selección se emputa sobre manera por la pobre actuación de esta. Patea el balón y esquiva a los contrarios mejor que nadie desde el sofa de resortes reventados de su sala, sabe perfectamente que camino tomar para esquivar contrarios, como patear y dar codazos sin que el pitador lo note. Grita, grita y grita, queda sin voz, escupe demasiado, pierde los estribos, pega en la pared, se ofende: ¡No, güey! ¡Para allá pendejo, para allá! Ese es contrario... ¡Hijodetuput... Cómo es posible? ¡Para allá pendejo, para allá!

El Titino: flaco como quincena de salario mínimo, pero aguerrido como maestro oaxaqueño. No se conforma con menos que sangre cuando juega México. Su esposa se sale de la casa, sus hijos temen por la t.v., por el refri, la compu y todo lo que sea susceptible de ser arrojado o de recibir un golpe. Se vuelve, de verdad, pambolero: ¡Muevete cabrón! No te quedes parado... no... no... ¡NO! Mecaequi... ¡Deberían matarte chingá! ¿Qué pendejo te elegió? Pero si... ¡No! ¡Estabas solito güey! ¡Solitooooooo! ¡Puta madr...! ¿Pero qué tal para anunciar pendejaditas? ¿Muy chicho en calzones? ¡Maldita vedette!

El Chanclas: es el mejor de todos, desde un mundial antes ya organizó todo, quién, cómo y dónde. Desafortunadamente nunca lo escuchan y pelea meses con los comentaristas deportivos desde la mesa del comedor que tiembla ante sus embates de furia cuando suelta manotazos y azota lo que esté a la mano para enfatizar un punto: ¿A ese pendejo quién lo conoce? ¿Cómo? ¡Pero si ese es el mismo idiota de la selección pasada! Ese, ese de ahí si que no sabe, seguro es el picador o la cola de alguien... ¡Si nomás ese güey nos faltaba para irnos al carajo! No, pos queda claro que aquí no importa la opinión diuno me cae...

El Santos: apasionado, dedicado jugador llanero con panza kilométrica y pies planos. Chelero de convicción y pambolero de religión, cada noche prende veladoras a san Judas, a san Antonio, a la virgen de Guadalupe, al sagrado corazón de Jesús, al santo niño de Atocha -varias veces los bomberos han llegado a apagar lo que, los vecinos, creen que es un incendio-. Cerveza en mano, fe en corazón y fútbol en lo que resta del cuerpo grita desesperado: ¡San Judas, no te olvides del favor que te pedí! Virgencita... Te juro que si gana, si voy con los nopales en las rodillas. ¡Santo niño, santo niño, ay... ay... Jesús, no, ay no... ¡NO! ¡Ora si que no les vuelvo a rezar, que gachos! ¡Pinche arbitro hereje, va contra la voluntad del Señor!

El Gordolfo: desde la cama del cuarto frente a la televisión, disfruta de botanas, bebidas y arrumacos que su progenitora le procura para desesperación de su esposa -que se autonombra la pintada y no por exceso de maquillaje-, amante del pambol por su madre que le jura que el es hijo -desconocido- de famosa figura del balompié, no soporta ver perder a su selección y espera que su sacra madre haga siempre algo al respecto: ¡Jefa! ¡Jefaaaaa! ¿Verda' que mi jefe nunca jugó así? Yo creo que mi jefe se volvería a morir... ¡Mire nomás jefa! No... No... Jefa... Jefiiiiiiiiiiiita... No, es gol, es gol jefa... Goooooooo... ¡NOOO! ¡Me lleva la chingada! Que bueno que mi jefe no está viendo esto... Hoy si me muero de verguenza jefa. ¿Me trae otra chela y me desentierra l'uña en el medio tiempo?
El Tuca: jamás la afición conoció tan profunda pasión, gritos, llanto, desesperación verdadera que se derrama en saladas lágrimas de dolor cuando nadie sigue sus instrucciones, olvida el refresco, la cuba, la chela, se le seca la boca y se deshidrata. Sus amigos prefieren no ver los partidos con el, la última vez se rasgó la camiseta y hubo que prestarle otra, sin referencias futboleras que corría el riesgo de terminar en cachos: ¡No mames! ¡No mames! Así noooo... ¡Pégale! Noooooooooooo, no, no, no... Hay que ser pendej... caraj... ¡tedigo! ¡Sigue haciendo sangüichitos put... Ayjodesumarre... ¡Pinche arbitro!! ¡No, no! ¡Para eso me gustaban! Sniff... sob... buju buju... Si por eso uno nunca... Ora si ya no... ¡Chingá! ¡Carajo soy un pendejo, pa'que me tatué al Cuauh en el pecho?

La Borola: está por demás decir que la perra más brava es esta mujer que sabe, ella sabe, lo que es ser aficionada. Su novio a dejado de asistir a los partidos porque no le gusta verla quitarse la playera y flashear a las cámaras. Bebe como cosaco, come como marica e injuria como albañil: ¡Para eso me gustabas puto! Uuu... si así te mueves en la cancha... ¡Ándale pinche mono! ¡Deja de chillar sacatón! ¡Pinches viejos chillones, ojalá parieran! ¡Por eso dios inventó a los alemanes, a los italianos y a los brazileños... esos no chillan, jotitos!


Comentarios

Jajajaja Capi!!!

Viste el partido en mi oficina o que? jajaja

Neto es increible saber que así soy y somos muchos, que se necesitará para que esa misma entrega y coraje la apliquemos con los políticos y sobre todo, con nosotros mismos.

Jaja beso mi capi
Pily dijo…
buenas categorias, esos hay muchos por aquí, pintadas tambien.

Jajajaja
Capitan Frio dijo…
Jajajajajajaja!!

Ay mis niñas... lo que pasa es que el retrato de los futboleros cambia muy poco de oficina en oficina...

El retrato de las pintadas... eso ya será un tema aparte.

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