La Vida Moderna -la culpa-

La culpa es la bastarda de un perdón que nunca llega.

La culpa nace del hacer, del deber, del ser, del no hacer, del pensar, del sentir, la culpa se regodea en lo que no se logró, pero que tuvo consecuencias, la culpa atormenta de noche y de día, la culpa caza, acecha, ronronea bajo las cobijas de una mentira cálida. La culpa afila sus garras en las cortinas que velan la vergüenza de la vista pública, amenazando con desgarrar lo suficiente como para dejar ver lo que hay dentro.

Muchas veces la culpa viene de visita colgada en la bolsa de mano de una abuela, entre el chongo de una tía quedada, entre las hojas del puro de un tío abuelo, entre las gotas de veneno de la vecina chismosa, siempre encuentra por donde colarse y dejar su impresión en nuestras vidas. Visiblemente oculta en el lenguaje de todo discurso familiar, abriendo los ojos de los presentes a medias pero ocultando a los actores del drama. La culpa es la mujer del tío que dejó a la tía original, es el hermano que no llega porque ama diferente, es el vecino que no atiende a sus hijos, es la mujer que sale a escondidas, es el niño que sabe a que sabe el sexo, es la niña que roba cambios, es la prima que se arrima, es el abuelo que mira una foto de otra y suspira, es la abuela que reza rosarios a gritos para calmar una vagina que nunca olvida, es el jardinero que entierra ratas en las macetas, es el hijo oculto, es la madre que avergüenza, es la hermana zorra, es la hija-nieta de los padres, es el sacerdote que ama demasiado, es la sirvienta que calla violaciones, es la anciana que nadie quiere, es la sombra de un crimen, es la niña que murió de parto, es el silencio que asfixió al anciano bajo la almohada. La culpa es el motor, es el combustible, es el dolor, es el silencio.

La culpa se reproduce en los templos, entre los rictus del prolongado placer doloroso de los santos y sus agónicos martirios orgásmicos, bebe las lágrimas de las eternas vírgenes lloronas, se fortalece en la sangre de las llagas desgarradas del cuerpo humillado de un hombre. La culpa se dispara de las lenguas de los que ofician lacerantes discursos que buscan herir en lo más hondo para no dejar huellas visibles. La culpa se enraíza en lo profundo, se gesta en paralelo, nos espera fuera del vientre, se nos impone con sadismo cuando más inocentes somos. La culpa nos prohibe el paraíso, nos expulsa de él y nos promete una eternidad en un infierno que nunca va a llegar.

La culpa es un dios que te mira en todo momento, que te juzga y te somete. La culpa es la que te da libertad bajo palabra de cumplir sus mandamientos. La culpa es la ramera que te seduce, te ofrece placer para después decirte que está enferma, es el beso prohibido, la caricia sucia., el olvido perenne, el obligado. La culpa es el humo, la pastilla, el líquido que se consume en la oscuridad del día y entre las luces de la noche. La culpa amante que abandona o que nunca se va, es el amor de lado, el de atrás, el que necesita a muchos, el que que se satisface solo. La culpa es un padre histérico, una madre enferma, una hermana oculta, una tía loca, un hijo que no llegó a serlo. La culpa pide silencio, amenaza a golpes, ofrece dinero o lo exige. La culpa taticardea, hipertensa, gastroafecta, colonobnubila, hemorroidopatea. La culpa engrosa, adelgaza, intensifica, minimiza, corre, pero se arrastra. Tarde o temprano la culpa llega, se estaciona, se engrandece, se queda.

La culpa es una arpía que ensucia, es una musa que inspira entre agonías, es la voz que exige sacrificios, es el sexo silencioso de una pareja copada, es el reporte que no se entrega, es la niña abandonada, es la muerte política, es la suegra, es la nuera, es el hijo, es el papá.

La culpa es gacha, es molesta, es traumática, es cagante, ojete, es mordaz, culera, es tan fea que nadie quiere echársela y, sin embargo, todos cargamos costales rebozantes de semejante mierda en algún momento de nuestras vidas, si no es que a todo lo largo y ancho de ella.


Comentarios

Pily dijo…
HOOOOO!

Culpa...

Creada no invetada de la misma naturaleza del...

jejejeje

a veces es como un gusto adquirido, mal pedo pero asi es...

tan inutil...

tan presente
Capitan Frio dijo…
Antes, cuando esto era aquello y aquello era lo otro, se decía: "consubstancial", pero como ya pudimos comprobar, siempre gana la ignorancia...

JAJAJAJAJAJAJA!

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