La Vida Moderna -Palabras I-

- Con paso seguro y muy dueña de la situación, Dinorah entró al enorme salón. Llegó tarde intencionalmente, quería que todos la vieran al entrar, efecto que su corto vestido negro y el continuo clickclack de sus tacones lograron de inmediato. Captadas las miradas, levantó los brazos y sus hábiles manos -con un descuido ensayado- se cruzaron detrás de su cabeza para crear un magistral chongo informal que dejó mechones que cayeron libres resaltando lo níveo de su piel y la tersa caída del cuello hasta los hombros desnudos. Con la seguridad de perdonar vidas atravesó el salón hasta Fabiana -la anfitriona- a quien abrazó y beso amistosamente, al tiempo que extendía la mano y de perfumada y casual manera soltó su nombre como algo que se escapa para saludar al hombre que platicaba con ella, éste, con agilidad felina, dijo su nombre, edad, puesto y preguntó -sin recato alguno- por la profesión del marido de Dinorah. Bien plantada y sin dejar de sonreír, respondió con unas perlas descubiertas que simulaban una franca sonrisa:

-Soy soltera-.

Un silencio se extendió por el animado salón como calambre en la pantorrilla. Todos los ojos -las fantasías, los celos, envidias, suspiros y deseos- se posaron en ella. En medio de ese sepulcral silencio se escucho el ligero crujir de los lentes de Don Anselmo que se los puso rápidamente para distinguir a la que causaba tal revuelo.

Con paso inseguro y asustada, Angelita entró al enorme salón. Llegó antes intencionalmente, no quería que la vieran entrar -ni lo que durara la fiesta-, por eso un vestido genérico gris apagado la cubría desde el cuello hasta el tobillo y unos cómodos zapatos bajos silenciosos relajaban sus pies y en conjunto lograron de inmediato que ni el taxista que la trajo la recordara. Oculta, como siempre, se fundió en las sombras -lo ha ensayado hasta lograr la perfección-, nunca nadie noto el bulto extraño que se movía despacio entre macetas, mamparas y tras los invitados sin hacer ruido. Con el terror de sentirse vista atravesó el salón hasta Fabiana -la anfitriona- a quien saludó distante y felicitó asintiendo con la cabeza. Sin poder escapar, recibió el saludo del desconocido que extendía la mano de manera mecánica y dijo su nombre como una plancha de metal que la aplastó y apenas se dignó a escuchar el tartamudeo con el que ella respondió dando su nombre que sonó a calle empedrada de Pueblo Quieto. El hombre preguntó sin interés si se encontraba allí con sus hijos y ella respondió con una amarga sonrisa:

-Soy soltera-.

Un pesado silencio se extendió por el animado salón como derrame de petróleo en el Golfo. Todos los ojos -incómodos, llenos de un reproche silencioso, acusativo y de pena ajena- se posaron en ella. En medio de ese espeso silencio se escucho la grave voz de Don Anselmo que pregunta que era lo que pasaba.


- Daniel llegó a la fiesta después de darse un baño en el gym, los músculos -aun inflamados- delineaban perfectamente la periferia de su bronceado cuerpo con la ceñida camiseta que compró en New York dos semanas atrás, pensando en la reunión de exalumnos. Cabello impecable, una rasurada que parecía depilación, sonrisa blanca y destellante, la imagen absoluta del triunfo. Dueño del mundo arribó a la vieja escuela donde el silencio se hizo palpable cuando entró, algunos suspiros entre cortados rasgaron la atmósfera evidenciando a más de tres. Sus viejos amigos con un poco de envidia se acercaron -con el deseo secreto de disolverlo con el pensamiento y alejarlo de sus influenciables esposas-, rodeándolo y cubriéndolo de preguntas, entre la cacofonía dos palabras paralizaron la reunión por breves segundos que fueron eternos:

-Vivo solo-

Una nueva ola de suspiros onduló la atmósfera del lugar, varias mentes revolotearon al encuentro de su cuerpo y soñaron sudorosos encuentros furtivos en un lugar minimalista, limpio, con olor a loción francesa, sin pensar, sólo actuando. Pesados tragos de saliva y culpa se dejaron escuchar antes de que la copa de la vieja Miss Boch se resbalara de su mano mientras su cuerpo recordaba sensaciones olvidadas.

Franco casi no llega a la fiesta. Después de darse cuenta de la hora decidió no bañarse, la enorme panza -inflamada por la gastritis y el exceso de pizza- se desbordaba de la descolorida y raída camiseta que compró en el Chopo años atrás, la banda de rock estampada hace mucho que había desaparecido de la camiseta y del mapa artístico, sonrió pensando en la reunión de exalumnos. Muy poco cabello inaplacable, sin rasurar por años, sonrisa opaca y amarilla, la imagen absoluta del abandono. Dueño de un mundo ajeno arribó a la vieja escuela donde el silencio se hizo palpable al entrar, sólo algunos hipos y garrasperas evidenciaron que las personas lo veían. Sus viejos amigos con mucha cautela se acercaron -con el rostro curioso y aterrado de los pueblerinos que persiguen al monstruo con picos, antorchas y trinches, en realidad buscaban proteger a sus inocentes esposas-, rodeándolo, tratando de descubrir que era, al final todos le reconocieron y, con cierta distancia, hicieron dos o tres preguntas forzadas, de entre las cuales dos palabras se deslizaron pesadas paralizando la reunión por breves segundos que fueron eternos:

-Vivo solo-

Una nueva ola de garraspeos onduló la atmósfera del lugar, todas las mentes volaron aterradas, imaginaban al sudoroso ser frente a un televisor en un lugar atestado, sucio, con olor a rancias lonjas de jamón y cigarro, pensando, siempre pensando. Largos tragos de saliva y pena se dejaron escuchar antes de que la nueva copa de la vieja Miss Boch se resbalara de su mano mientras su mente intentaba olvidar soledades propias.


- Los manoteos de la pareja tenían nerviosos a los comensales y al capitán de meseros que ya temía la escenita final. Poco a poco los reclamos de ambos comenzaban a escucharse con mayor nitidez: un engaño, una mentira, un lujo superfluo, un capricho cumplido, una amante, un amante, una ilusión desgarrada, tres secretos, un viaje, una carencia, cuatro faltas a dormir, tres semanas fuera, shoppings interminables, un segundo celular, un instructor de yoga, una asistente, los niños: uno flojo, otra tonta, el tercero ido con los video juegos, las visitas de la madre de uno, las de la madre del otro, la tía enferma, la hermana metiche, el abuso del tío alcohólico, la falta de comprensión, las ganas de volar lejos, abandonos, soledad, falta de comunicación, imaginarios, sobrepeso real, sobrepeso imaginario, canas, arrugas, verrugas, calcetinesucios, pastaplastadaporelmedio, tapalevantada, toallahechabolasobrelacama, mariconeriasenelburó, fotosdefamiliares, listonestules, botasconlodo, comerenlacama, pedos, flojerapatíaindolencia... sin sexo, ¡SIN SEXO!

-¡Vete a la chingada!-

De pie, frente a frente, ambos liberaron un suspiro largamente contenido y sin voltear se separaron y caminaron en sentidos contrarios, frente y dignidad en alto.

La mitad de los comensales tenía comida en la boca y la firme idea de que ella era una súpermujer, la cuarta parte tenía el gaznate ocluido pero aun así le daban la razón al hombre que digno se marchaba y aun tenía la prudencia y educación de pagar la cuenta, una tercera parte buscaba sin ver en sus platos la porción caída del utensilio, evitando los ojos del otro para no ver la cobardía que les permitirá seguir juntos, los restantes dudaban en tomar partido y algunos niños preguntaron a sus padres distintas cosas. Lucinda y Fidel, separados de esquina a esquina -y por la vida, ya que por primera vez coincidían, por lo menos en espacio-, deseaban ser uno de los que se separaban si a cambio hubieran tenido la oportunidad de tocar, besar, engañar, abandonar, ver cada día envejecer o extrañar a un ser real, tener a alguien a quien externar dolor, quejas, primores o simples puchunguismos con palabras.


Comentarios

Mi encantó eso de:
"calcetinesucios, pastaplastadaporelmedio, tapalevantada, toallahechabolasobrelacama, mariconeriasen elburó, fotosdefamiliares, listonestules, botasconlodo, comerenlacama, pedos, flojerapatíaindolencia... sin sexo, ¡SIN SEXO!"
Felicidades Capi. Te la bañaste :)
Pily dijo…
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Tan real...

y los anhelos..
Jajaja cámara mi capi ahora, para variar, la descripción de “las realidades”, el poner en texto una visión de la lamentable vida que cada uno puede tener, no importando si está bien o está mal jajaja chale, no sé ni cómo expresarme.
Bien dicen que uno nunca sabe lo que envidia jajaja, me imagino a la morra “con seguridad de perdonar vidas” deseando algo de la morra que “se fundió en las sombras” jaja y viceversa. Ambas deseando lo de la casada jaja desde una ignorancia de la realidad, lo mismo pasa con los batos.
Creo que como seres humanos siempre tenemos ese “como come”de desear lo que “percibimos o creemos” tienen los demás y nosotros no, sin saber que cada uno lleva su propio infierno.
Te quiero, besos.
El Enfermo dijo…
Ja,ja,ja,ja.

Cuanta imaginación Vic!

Porque esos que describes, solo puedo concebirlos en mi mente, pensando en el mundo 'real', como dice la Pileta.

Dios nos libre de tal Averno.

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