La Vida Moderna -pensamientos perdidos-

Siempre me pasa y juro que lo haré la próxima vez y heme aquí, aun sin habérmelo cumplido.

Me sucede a diario, a cada momento, no hay parte del día que no pase, no hay situación en la que no se de; no es cuestión de presumirlo -se que es común y nos pasa a todos lo cual no me hace sentir ni especial ni diferente-, frente a esto, algunos nos miran y piensan que no ponemos atención o que no nos interesa otra cosa que no sea lo nuestro, pero no es así.

Hay varias formas de que se desate el proceso, puede ser en el mismo momento de despertar y abrir los ojos, puede ser al escuchar una palabra dentro de una oración o al leer, no hay forma de evitarlo, aunque podrán decir que requiere de disciplina, pero si me conocen un poco, me estarían pidiendo mucho. Es algo que me sucede desde muy pequeño, aun antes de leer y escribir -desde luego esa pequeña carencia comunicativa era muy limitante y frustrante- y aunque ya podía esgrimir la articulación de palabras, no era saludable, ya que me hacía tedioso para cualquiera que estuviera cerca.

Con la timidez y el miedo al qué dirán, de poco sirvió que ya supiera leer y escribir, pues cuando me encontraba en ese trance, no me atrevía a exponerme, a demostrar, a darle balas a los demás. Si a caso externar alguna semblanza y dejar que el viento se llevara los sonidos, que la distancia borrara las ideas y que nunca surgieran lazos entre las preguntas y la realidad.

Pero la mente es como es y nunca cesa la tormenta, lo mismo al caminar por la calle, frente a la televisión, la computadora, escuchando música, leyendo, cocinando, lavando, comiendo, trabajando, dibujando, en plena clase, en una junta, discutiendo, al teléfono, en persona, en la distancia o completamente cerca, al ver el cielo, el rostro de una anciana, la sonrisa de un niño, el vuelo de un ave, el chirriar de unos frenos, un grito en la distancia, un escaparate, un gato que huye, un perro que rasca el pasto, un borracho que duerme la mona en la calle, al recibir un fresco hola o un reseco adiós, al tararear una canción -o taradearlas, como en mi caso-, al disfrutar un dibujo, al devorar un cómic, frente a una escultura, viendo el rostro de mi amor, las manos de mi madre, los pies incesantes que corren a mi lado en el metro, cuando me da nauseas la ignorancia del hombre, la dejadez de la mujer, la indolencia del mexicano, las pendejadas de los políticos, la furia de mi ser contra la reglamentación del pensamiento humano, ante la injusticia, la belleza, lo creativo, lo inevitable, el crecer, el nacer, el morir.

Todo.

Así ha sido siempre, duro y dale, uno tras otro, nunca en blanco, siempre en remolino, olla de presión que no tuvo válvula de escape hasta aquellas noches, en las que en silencio lo hacía. Si, así de simple, sin plan alguno, comencé a hacerlo.

Ahora lo hago, no tan seguido como lo hice alguna vez, lo hago aquí, pero incompleto, cuando llego lo he olvidado, no recuerdo. Los pensamientos, las ideas, las preguntas ya han volado, se han diluido en el éter, el grandilocuente discurso que mi mente me dictó de camino, la novela perfecta, el increíble inicio de una saga, todo evaporado. A veces los pensamientos se ven interrumpidos por el vuelo de un ave que me distrae de la diátriba que surge dentro de mí después de ver a la anciana que vende verdura fuera del hospital, la visión de la anciana evaporó mis preguntas sobre la estructura mental que debe tener un chofer de pesero que pasa rozando los autos a una velocidad para él prohibida, su estúpida actitud me saca del estado fúrico que me queda al ver los encabezados de los periódicos, estos a su vez... Basta!

Ahí voy de nuevo...

En sí, lo que me encabrona, es no retener los pensamientos, por eso me molesta perderlos, llegar en blanco después de pensar, de crear, de entender, de dudar, de cuestionar. Siempre me pasa y juro que lo haré la próxima vez y heme aquí, retándome a diario a conseguir una libretita para anotar todas las cosas, las más simples idioteces o las más profundas dudas. No soy ni escritor ni filósofo pero tengo algo dentro que repta, muerde y ataca cuando me descuido y ya me harté de perder las heridas que me deja. Ya me canse de tener pensamientos perdidos.

Pensar -estupideces o genialidades- es peligroso. Lo saben los que piensan, por eso lo prohiben.

Comentarios

Wow mendigo, me gusta lo que dices, en veces me pasa jajaja.
Bien lo dices, algo dispara el motor que tenemos para que de inmediato nuestra mente empiece a duro y dale, duro y dale.
En lo personal, he adoptado escribir lo que se me da la gana como terapia para sacar todo lo que me estorba en la mente.
Soy una morra muy silvestre y esa pendejes que aun no logro dejar atrás me ha dejado como experiencia, escritos de los que me rio después jajaja.
En mi es una necesidad escribir, pocas veces lo expreso de voz, creo fluir mas escribiendo, lo hago como sale, jajaja luego sale cada pendejada que me asusto, pero eso mismo me ha ayudado a conocerme,
No soy experta en nada, soy aprendiz de muchas cosas, amo leer a batos que como tú me ayudan a ordenar mis ideas.
Disfruto escribir mis sentimientos, mis pensamientos, mis miedos, mis sueños, disfruto leer pendejadas que en su momento las escribí como mis verdades absolutas jajaja.
En su momento adopte tener una libreta para escribir esos pensamientos, ideas, temas, y todo lo que llegaba a mí y disparaba mi ansiedad por escribir jajaja la libreta se perdió jajaja ahora lo que hago es grabar mi voz en el cel con esas ideas y mandarme mail jajaja recordándome cosas jaja.
No sé si lo hago mal, si lo hago bien, lo hago y a mí me ayuda mucho.
Escribe mendigo, que yo te gozo mucho cuando te leo.
Te admiro y quiero.
Capitan Frio dijo…
WOOOOW! Muchas gracias! Justo ayer comencé a utilizar el celular como libreta de apuntes. Espeor que se note el cambio en el futuro.

Besos!
El Enfermo dijo…
Ay Vic....

No pude evitar reirme y recordar cuando nos preguntamos: 'en que estas pensando'

Creo que como dices, es un mal comun, sobre todo en la familia, que luego nos llegan tantas ideas, pero estas se pierden en el camino que va de la cabeza a la realidad (a lo mejor las mias de hecho se pierden nomas en mi cabeza)

No dejes de hacerlo (intentarlo no cuenta, de acuerdo a Yoda). Lleva tu libretita, en el celular, o si no lo haces (por lo menos nunca me lo he topado mientras esculco tu cuarto cuando no estas... todavia se abrirlo) un diario. Es buen ejercicio, yo acabo de empezar a hacer uno en una pagina de internet. Creo que es bueno para empezaar.

Un abrazo, Nagoyo! Que gusto que ya estes retomando el blog con mas enjundia!
Capitan Frio dijo…
¡Faltas tu enanoooo!

Gracias por leerlo, yo pense que por twittero ya no querías saber nada de los blogueros...

Ahora me dejas con la angustia de pensar en esos pobres -y pobras- pensamientos e ideas extraviados dentro de tu cabeza... Me da miedo la enormidad...

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