Algo está podrido... (4)

"...me reclaman para que las siga en pos de horrores que no pueden compararse con los hasta ahora conocidos, las ratas que ellos no pueden oír, las ratas, las ratas de las paredes."

The rats in the walls

H.P. Lovecraft


Después de las Guerras Secretas (que duró todo un año), Marvel parecía mantener el título de la empresa más atrevida ante los fans a pesar de que lo único que había generado era la ilusión del cambio como siempre pero, ante la emoción, los/nos dejó muy satisfechos. DC festejó su 50 aniversario con una maxi serie que también duraría un año en publicarse, Crisis en las Tierras Infinitas; en su momento hizo dudar a muchos ya que parecía ser lo mismo que la serie de Marvel, por lo menos en premisa (harto superhéroe dando catorrazos para salvar al universo), la gran diferencia y el shock absoluto para el público, fue que la serie terminó con el fin del famoso Multiverso y un nuevo principio para la compañía y sus personajes.

Los fans estaban estupefactos, específicamente los "especialistas", aquellos que se enorgullecían de saberlo todo y que de golpe y porrazo se enfrentaron a la pérdida del conocimiento acumulado ya que ese todo había sido borrado, olvidado, desaparecido, descartado, 50 años de historia dejaron de existir (entre comillas, ya que nadie fue a las casas a desaparecer los comics, extraña paradoja que un material real pierda validez por lo ficticio) y a partir de ahí, sabían lo mismo que cualquier neófito al hablar de Superman, Batman, La Mujer Maravilla, etc. El atrevimiento de DC no terminó ahí, ya que contrató a varios de los grandes rockstars de Marvel para el relanzamiento de su "nuevo" universo y los fans de largo tiempo acusaron a la empresa de querer "Marvelizarla"; mientras la noticia de la transformación de Superman recorría la tv y los diarios del mundo, cosa que permitió que cantidades de nuevos lectores se interesaran en seguir las nuevas historias -desde el inicio- de personajes tan icónicos.

El captar nuevo público para ambas empresas era vital, ya fuera recuperar a los adultos que dejaban el vicio o iniciar a los niños, así que se dedicaron a experimentar con diversos materiales, Marvel parecía haber captado una "estable" porción de adultos con su revista Epic y una línea de novelas gráficas y ahora se lanzaba de lleno por los niños con la línea Star, personajes infantiles de licencias de series animadas, juguetes y creaciones propias (muy parecidos en estilo a los de otra compañía, Harvey Comics, que por años publicó Gasparín y Ricky Ricón). DC decidió apostar por los adultos y lanzó dos series que cambiarían el futuro de los comics del género. Con gran decisión (pero bajándole de huevos al momento de enfrentar y retractarse ante las ideas originales de los autores) los editores dieron su nihil obstat imprimatur a Dark Knight Returns y Watchmen. Ambos, trabajos impecables y de perfecta narrativa visual y en prosa, que reflejaron la poca fe de los autores por el mundo perfecto de los superhéroes hasta ese momento y que sentaron un precedente difícil de superar (especialmente por ser los primeros). Algo con lo que no contaron ambas compañías era que, el aparente público adulto y el infantil, eran, en un buen grado, los mismos lectores adolescentes, la avidez por la lectura les/nos provocaba leer cualquier materíal de forma obsesiva, esto provocó que algunas estadísticas no fueran correctas. No había más niños leyendo y, mucho menos, más adultos. Para el fan el cómic no es un medio, es un mundo y modo de vida, poco les/nos importaba en ese momento las guerras intestinas de ambas editoriales, los maltratos a los autores, la deconstrucción de los personajes, nos bastaba leer.

El futuro comenzó mal, la avaricia de los corporativos comenzó a influir en las decisiones editoriales; los egos se inflaron y muchos autores se volvieron más importantes que los personajes y que los mismos editores (sus supuestos jefes); el público comenzó a pelear un papel protagónico mal entendido, si, el público es vital para la superviviencia de cualquier producto, pero sólo por lo que gasta en él, no porque sea parte de un proceso creativo o porque su gasto sea una inversión que le otorgue derechos sobre los personajes; las tiendas de comics comenzaron a reportar grandes ventas (que en realidad significaba que pedían mucho producto sin importar cuanto llegaran a vender -mentira vigente a la fecha-) y los comics comenzaron a ser peligrosamente notorios de nuevo.

Las noticias de una subasta extraordinaria de Action Comics no. 1, genero un nuevo tipo de coleccionista, aquel que pensó que el cómic era inversión y muchos, enloquecidos ante la idea de volverse millonarios con su hobby, comenzaron a comprar números dobles o triples, esperando venderlos en un futuro a precios exorbitantes generando, nuevamente, numeros falsos en los reportes de venta, ya que, aunque vendidos, no representaban mayor números de lectores. Poco a poco las apuestas fueron pasando de los personajes, a las historias y a los autores, lo que fuera, pero con la esperanza de que se volviéra un hit de ventas en el futuro. Guerras Secretas y Crisis generaron la idea de que era necesario presentar un evento especial cada verano interconectando la gran mayoría de los títulos de las editoriales, eventos que prometían ser indispensables para la comprensión del desarrollo de la continuidad (cosa que cada año resultaba ser un fiasco) y que hacían que los fans cayeran cada año con la ilusión de que, ese año, si pasara algo relevante.

Poco a poco la idea de desaparecer el cómic de los puestos de revistas se fue haciendo realidad, por fin dejaría de ser visto como entretenimiento de barbería a bajo costo, las tiendas representaban un mejor mercado, sin devoluciones y directo con el fan que comenzaba a pagar lo que fuera por conseguir su dosis. Los incrementos a los precios, aunque paulatinos, no cesaron y en menos de 5 años pasaron de ser productos de $0.75 a $1.25 (y por décadas costaron 10 centavos), los costos del papel, de los nuevos métodos de impresión, de las regalías y un poco de "porque podemos" ayudó a que se generaran productos de distinto precio, series de lujo, miniseries, ediciones especiales.

Conforme se acercaba el final de los 80, el nombre de los personajes disminuía frente a los equipos creativos, cada vez era más común encontrar autores que exigían mayor libertad para escribir lo que ellos consideraban era ideal para el protagonista, sin importar si eso estaba dentro de lo acostumbrado o dentro del carácter del monito. Dark Knight Returns y Watchmen se convirtieron en una tranca que brincar y muchos intentaron imitarlos y superarlos a costa de las propias franquicias se volvió común el personaje oscuro y de dientes apretados, los fans esperaban más historias del estilo (era común desdeñar las aventuras cósmicas o fantásticas por ser eso, muy desapegadas de la realidad... O sea... ¡hello... son monitos!) y, finalmente, eso era lo que los corporativos dueños de las empresas deseaban: ventas.

En los 90 el cómic explota, los autores revientan, los fans estallan, un verdadero Big Bang... pero la entropía no estaba muy lejos, la máscara de alegría no tardaría mucho en caer, los esclavos escapan, los amos contraatacan y los bolsillos de los fans comienzan a dar veredictos y condenas.

Le seguimos...

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