Hace 39 años...


... La paz de mi hogar se vio violentada. Un nuevo llanto rasgo la tranquilidad de nuestras vidas.

Un albondigón güerejo y colorado llegó a nuestras vidas y muy ufano se estacionó en ellas. Así es, hoy es cumpleaños de mi hermano, Miguel Ángel, que sin dedicarse a la pintura llenó de color nuestras vidas. No era muy platicador, de hecho, le tomó un buen rato hablar, cosa que para un niño que hablaba hasta por los codos, como yo, era un tanto desesperante. Pero ya que lo hizo, no dejó de hacerlo... no por nada está frente a los micrófonos de MVS desde hace años!

Sus primeras acciones fueron un tanto... digamos... subversivas. No dejó títere con cabeza, ni vaquero, ni figurita de porcelana, cosa que a mi mamá le ayudo a tener que pintarse el cabello. Colecciones enteras de álbumes fueron destrozadas, figuritas de Disney volaron por las ventanas, la pobre Carmela -su nana- debió unirse a algún equipo olímpico, pues más tardaba en subir las escaleras que Miguelito en arrojar alguna otra cosa hacía la calle.

Mientras yo me esforzaba por ser un niño modelo, Miguel sin esfuerzo alguno lograba romper todas las reglas, los juguetes y algunas narices. Así, mientras yo soñaba con la música, la danza, el escribir y dibujar, él llenaba nuestro cuarto de guerras y peleas entre indios y vaqueros. Yo quería ser el líder de los 4 Fantásticos y él, ser Tarzán. Yo armado de hojas y lápices, el de cuchillos y pistolas. Yo leyendo, él deshojando libros, sus manitas tenían el poder mutante de reducir la cohesión molecular de las cosas.

Pasaron los años y la adolescencia nos puso en bandos contrarios, yo el hermano nerdo y él, el chico más cool de la escuela y la colonia. Mis amigas morían por el, mis padres encanecían por el y las mascotas le tenían un precautorio respeto.

Una cosa teníamos en común y creo que aun la tenemos, que es el hecho de no poder levantarnos por las mañanas, siempre con un calcetín en la mano, mirando al horizonte. Nunca he sabido si ambos vemos algo que nadie más ve, cuando nos armamos de esa prenda de vestir y dejamos correr los preciosos minutos matinales. Pero de que nos quedamos como estatuas, nos quedamos!

No podíamos ser más diferentes, toda la familia me veía como el padre ideal, pues no había duda al ver nuestras relaciones con los sobrinos, los pequeños corrían hacía mi al verme y hacía cualquier lado que se considerara resguardo cuando lo veían. Los peques aprendieron a hablar, más que por una condición humana natural, por la necesidad de pedir auxilio. Las tías solteronas sentenciaban: Este nunca podrá ser nada bueno.

Hicimos la Primera Comunión un tanto grandes. Siempre se dijo que que había que esperar a que Miguel leyera bien... y bueno, parecía boda! Mis padres orgullosos, la familia suspirante y las monjas del colegio fascinadas, Miguel ya no regresaría ni al catecismo.

Mientras crecíamos, más nos separábamos, mi banda de freaks no era del agrado de Miguel y su banda de fresas, no era del mio. Yo planeaba mis compras de comics y dibujaba y él planeaba las combinaciones mensuales de su ropa y el closet se llenaba de ropa y cartas de niñas enamoradas. Un día repetí la sentencia familiar en una de nuestras airadas discusiones: Cuando te cases tendrás puras niñas -seguro en mi ñoñez hasta una trompetilla le solté-!

Así, mientras yo me embarcaba en lo del diseño, el se decidió por el H. Colegio Militar.

Después yo seguí con lo del diseño y a el ya no le gustó eso de la milicia, aunque participó gustoso en el video de la incondicional de la cosa dientona esa que sigue fascinando mujeres y yo no me explico por qué!

Los años pasaron y Miguel se volvió leyenda en casa... viajando por el país, eterno hijo pródigo, tocando base de vez en cuando y aumentando su conocimiento empírico. Era nuestro Indiana Jones. Finalmente decidió quedarse un tiempo y me ayudó a crear un equipo de coloristas digitales, demostrando que es verdad que la vena artística corre por la familia. No conforme con colorear "joyas" de la literatura basura, un buen día me dijo: Voy a ser locutor.

Y mírenlo!

No sólo logró ser locutor -siendo que le chocaba hablar en público-, se volvió un asiduo lector -su poder mutante debió pasar a un estado recesivo- y es padre de dos preciosas niñas -jejejeje-.

Hoy le hice un pastel -para variar se me quemó y se pegó al molde-, me la he pasado reconstruyendo el monstruo ese de naranja, para dejarlo apetecible (no, no me da tiempo de comprar más cosas y hacerlo de nuevo), se que he de lograrlo, después de todo, sin un detalle así no habría anecdotazo para el cumple.

Hoy quiero compartir, después de todo lo dicho, que soy un hombre muy feliz, que tengo una familia fabulosa, una familia que se vió enriquecida con la llegada del albondigón. Que mi infancia y adolescencia hubieran sido muy tristes sin Miguel. Estos 39 años han valido mucho la pena.

Además, cuántos podemos decir con orgullo:

Yo soy hermano de la (ex) Barbie!

Comentarios

Morna/ Montse dijo…
Pues muchas felicidades a tu hermano.

Y a ti por este blog, estaré vistando más seguido.

Un besotototote enorme.
El Enfermo dijo…
Tantos años ya... cuantos recuerdos me has traido a la mente, Vic... siempre esperabamos ver llegar a Miguel, porque tenia los juguetes más divertidos de la casa... pero cuando empezaban los coscorrones, los apodos... porque estamos festejandole??? Era un desalmado!!! Siempre haciendo mofa del tamaño de mi cabeza!! AAAAHHHRGGHH!!! Las voces no se van!!!!

Y todas cantan a coro: Feliz cumpleaños, tio Miguel.
Pily dijo…
...Lo que me impresiona es como contruyen eso del hermano...
Sigo pensando que es un tanto imaginario.

Un día destos le pregunto a tu mamá, no muy directamente si es cierto que tienes un hermano.
Pily dijo…
P.D:


Josi tambien esta loco.
Capitan Frio dijo…
Juro que no morí!

Mi hermano es tan real como las leyes del GDF, como los berrinches del Peje, como nuestro cariño Maripily!

Y si, Josi si está loco, pero no se lo sorrajes como periodicazo a Little Philipe! Va a sentir muy feo...
Hilda Isa dijo…
TE AMO me cae... que capacidad tienes para hacerlo reír a uno.
Tanto fue que hasta lloré...

te mando besos...
Bueno el enfermo no debe quejarse de que Miguel hiciera mofa del tamaño de su cabeza, es evidente que es descomunal!!!!!! Felicidades a Miguel, por el cumpleaños y por mofarse del enfermo!!
Anónimo dijo…
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